Franklin Lucero y su lugar en el mundo: Cortaderas
Juan Domingo Perón (izquierda) y su ministro de Guerra Franklin Lucero (derecha).
leal a Perón

Franklin Lucero y su lugar en el mundo: Cortaderas

Que mejor que recordar a 45 años de su muerte, la vinculación del General Franklin Lucero con la localidad de Cortaderas, que lo hizo siempre regresar a ese lugar, incluso cuando ocupaba uno de los más altos cargos ministeriales durante la presidencia de Juan Domingo Perón.
08/10/2021
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ranklin Lucero nació en Renca, su padre Ramón tenía tierras allí y en Cortaderas, y con el tiempo, Franklin optó por ceder sus derechos hereditarios de Renca para quedarse con las tierras de Cortaderas, donde bautizó a la Quinta como “Quinta de San Ramón”, y construyó su vivienda.

Cortaderas se transformó en “su lugar en el mundo”, siempre volvía, a pesar de sus obligaciones militares y ministeriales. Incluso en una ocasión recibe la visita de María Eva Duarte de Perón, en circunstancias en que ésta se hallaba realizando una gira inspeccionando las obras de gobierno; se encuentra aún en la Quinta una foto de Eva Duarte con una dedicatoria a “San Ramón”.

Gilberto Zavala, destacado vecino y ex funcionario público residente en Concarán, recuerda como conoció a Franklin Lucero: “Conozco al Gral. Franklin Lucero, acompañando a Elías Adre, que junto a don Abraham Flores, concurrían a la Quinta "San Ramón", para visitar a don Franklin, y llevarle una ayuda económica, ya sea en mercadería y/u otros elementos necesarios para la subsistencia, ya que el Gral. fue despojado por la Revolución Libertadora, de todos sus bienes y medios de vida. Teniendo en cuenta mi juventud, me limitaba a escuchar las conversaciones, charlas y diálogos de estas personas amigas y solidarias que concurrían con frecuencia a la Quinta. Atentamente los oía hablar con admiración. Veía a don Franklin como un hombre familiero, muy sencillo, muy humilde y de una evidente honestidad; vestido como un ciudadano común, no representaba en ningún momento su condición de militar de alta graduación. Era amigo de sus amigos, y demostraba su permanente amor por su lugar en el mundo, Cortaderas, donde nunca dejó de estar al servicio de esa comunidad”.

Olga Sirur Flores, que también conoció al General Lucero lo describe de esta manera: “Era muy amigo de mi padre. Como ellos tenían una quinta en Cortaderas, solía venir con toda la familia, incluyendo hijo, yerno y nietos. Con ellos compartíamos largas tardas de té, en una sala llenas de fotos, y contaba que Eva visitó en una oportunidad esa Quinta. o bajar del auto, entrar al negocio de mi padre, vestido con sus pantalones de montar, y botas, elegante, atento, humilde, servicial, como lo era también con los trabajadores de la quinta y con todas las personas sin distinción alguna.”

En sus últimos años de vida, Franklin participa activamente en gestiones tendientes al progreso no solo para Cortaderas sino para lograr obras en beneficio de toda la zona de los Comechingones y asiste al acto llevado a cabo en 1974 en Villa del Carmen en conmemoración del centenario de la fundación, acompañando al gobernador de San Luis, Elías Adre, haciendo uso de la palabra en esa ocasión manifestando: “Estoy alegre de estar junto a mi gran amigo y gobernante Elías Adre. Pido que todos pongamos el hombre al gobernador, porque solamente de esa manera estaremos pensando en el progreso y desarrollo de San Luis. Me siento orgulloso del gobernador Adre y al volver a San Luis he visto en los hombres de campo y de la ciudad una expresión de mayor optimismo y fe en el futuro de la provincia”. Posteriormente acompañó al gobernador a Carpintería a la inauguración de un nuevo edificio para la Policía.

El general Franklin Lucero muere en Buenos Aires el 8 de octubre de 1976 de una insuficiencia cardíaca a los 79 años de edad. En 1988 en su homenaje se le impone su nombre a la escuela 278 de Cortaderas, como un reconocimiento a un militar leal, a un vecino ejemplar y al hombre que hizo posible que la escuela tuviese su edificio propio.

El recuerdo dejado por Franklin Lucero persiste en la memoria de los pobladores, los que lo conocieron destacan su buen carácter y voluntad de prestar servicios y contribuir al crecimiento de la localidad, demostrado cabalmente por las distintas donaciones realizadas en post del bienestar general, que posibilitan contar además del edificio escolar, salón municipal, sala de primeros auxilios, terreno para la instalación de las cisternas de Obras Sanitarias de la Nación, para represa de riego, etc. Y no es recordado tanto por su carrera militar o por su posición ministerial, sino como un vecino más, alguien con quien se podía dialogar de igual a igual sin importar las ideologías políticas.

 

Por JOSÉ MARIO COSTAMAGNA.

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