Patricia Bullrich desafía a la Casa Rosada y crece la tensión en el oficialismo
La crisis interna que atraviesa La Libertad Avanza comenzó a tener consecuencias concretas en el Congreso. La tensión entre la presidenta del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, y el entorno más cercano del presidente Javier Milei amenaza con complicar la aprobación de decenas de pliegos judiciales que el oficialismo esperaba sancionar en la sesión prevista para este jueves.
La controversia se desató tras la decisión impulsada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, de retirar el pliego de María Verónica Michelli para ocupar un cargo en la Justicia Federal. La medida encontró resistencia dentro del propio oficialismo y expuso diferencias que, aunque venían acumulándose desde hace meses, ahora quedaron a la vista.
En ese contexto, trascendió que Bullrich puso su renuncia a disposición de las autoridades partidarias, una situación que generó inquietud entre los aliados parlamentarios y abrió interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para sostener los acuerdos alcanzados en el Senado.
El principal efecto inmediato podría reflejarse en el tratamiento de alrededor de 70 pliegos judiciales que contaban con consenso para ser aprobados esta semana. La discusión sobre Michelli alteró ese escenario y obligará a redefinir estrategias durante la reunión de Labor Parlamentaria.
La posición de Bullrich encontró respaldo fuera del oficialismo. La senadora radical Carolina Losada anticipó que votará en contra del retiro del pliego y sostuvo que no existen motivos para impedir la designación de Michelli. La postura también sería acompañada por el bloque de la Unión Cívica Radical, lo que agrega presión sobre la Casa Rosada.
Las críticas no se limitaron al ámbito político. El Colegio Público de la Abogacía de la Ciudad de Buenos Aires y entidades vinculadas al ámbito judicial cuestionaron la decisión del Ejecutivo y advirtieron sobre las implicancias institucionales de modificar postulaciones que ya habían superado distintas instancias de evaluación.
Más allá del caso puntual, el episodio vuelve a exhibir una disputa de poder dentro del oficialismo. Las diferencias entre Bullrich y el círculo más cercano a Milei ya habían aflorado en otros debates, pero esta vez impactan sobre una agenda legislativa sensible para el Gobierno y ponen a prueba la cohesión de una fuerza que todavía busca consolidar su funcionamiento parlamentario.