sábado 20 de abril de 2024
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Luna Llena en Leo

Se perfecciona este jueves 25 de enero, en el grado 5 de Leo, el signo del corazón.
jueves 25 de enero de 2024
Luna Llena en Leo
El Sol en Acuario está en conjunción a Plutón, también recién ingresado en Acuario. Las aguas se mueven intensas en nuestro interior. Abrir la mente a nuevas perspectivas agita nuestro Uni-verso emocional y nos desequilibra. Esta energía va a estar disponible durante dos o tres semanas.
 
Las Lunas llenas en Leo se centran en nuestro poder creativo, en ser creadores, en nuestro brillo y en cuestiones del corazón. Es un período en el que se reflejan los resultados de lo recorrido en los últimos seis meses (que fueron álgidos), donde el objetivo es exteriorizarnos desde la autenticidad de nuestro Yo Interior, y en base a ese nuevo equilibrio interior evaluar en qué lugares permanecer y en cuáles no. 
 
Esta luna llena se da en oposición a Plutón y al Sol. Plutón es el planeta de la transformación y está al servicio de la Verdad, mueve lo no consciente, lo que está en la Sombra, para que caigan las cáscaras que maquillan la realidad y la Verdad emerja y se revele. 
 
Leo es el signo del amor, y nos anima a abrir el Corazón de adentro hacia afuera para irradiar al exterior la belleza de nuestro Ser. Este cielo nos está invitando a actuar nuestra Verdadera Identidad del Alma, en lugar de seguir actuando quienes hemos sido condicionados a ser. 
 
Dos días después de esta luna llena, tenemos a Urano, regente de Acuario, arrancando directo. Lo que también es una energía muy vigorosa al servicio del Despertar. Es un momento muy dinámico, muy esclarecedor y acelerador. 
 
Ojo, porque esta combinación energética con Júpiter tan presente puede sentirse muy dramática. Es por ello, que debemos cuidar y mesurar la percepción de nuestros vínculos, apoyados en el autoconocimiento. Porque hay una tendencia a exagerar nuestras reacciones, nuestros sentires y caer con facilidad en lo innecesariamente exacerbado. 
 
En el cielo están Marte y Mercurio ya prácticamente en conjunción en Capricornio, lo que aporta mayor practicidad y fluidez al pensamiento y a la acción. Es decir, hay en todo este movimiento interior, una capacidad edificante de Eso que Emerge como nuevo en nosotros, a largo plazo. Siempre y cuando nos sustentemos en el andamiaje correcto. 
 
Este cielo nos pregunta: 
¿Qué propongo en lo vincular que me hace sentir orgulloso/a? 
¿Qué lugar ocupo en los vínculos que entramo? 
¿Con quienes me siento productivo/a, gánico/a, entusiasmado/a? 
¿Con quienes no?
 
En relación a mi vínculo con el otro, en los últimos seis meses ¿qué advertí que me apaga? ¿Qué me enciende? ¿Dónde se extravía mi fuego? 
 
¿En qué áreas de mi vida advierto la dependencia emocional que tengo hacia los demás? 
¿En qué áreas dependo del otro porque no sé arbitrar los medios para mis fines, y por lo tanto ato mis resultados al otro? 
 
Ver esto propone una incomodidad superlativa porque nos expone a reconocer qué es lo que hicimos hasta este momento con nuestras relaciones.
 
¿Qué tan diferente es mi Yo interior en relación a mi yo exterior (el que muestro a los demás)?
¿Cómo me perciben los demás es quien soy yo en realidad?
 
¿Dónde se sitúa el eje de mi personalidad? ¿En la validación del otro o en mi autenticidad?
 
Si tengo una tendencia a la externalización (los que son más extrovertidos), puedo estar en fuga de mi interioridad en una exterioridad carente de sentido. 
¿Es mi entorno una fuga de mi interioridad?
¿Me evado de conocerme?
¿Qué máscaras sociales sostengo?
 
Es muy importante realizar esta revisión, porque esta Luna Llena nos invita a examinar cómo están situadas las energías que constituyen nuestro Ego. 
 
El Ego es una energía muy importante en nosotros, porque al desear para sí mismo, hace que trabaje para mi reconocimiento personal. 
 
Sin embargo, si siempre vivo en el nivel egoico, entonces no opero en todos los niveles dimensionales del Alma; creando desequilibrios muy profundos en mi Yo y en mi entorno. 
 
El yo exterior desea mostrarle algo a la sociedad que muchas veces no tiene relación con el Yo interior.
 
Es más, el Ego se apodera de tal modo del sujeto que reduce las aspiraciones de ascenso espiritual. El Yo interior debe luchar conscientemente contra el Ego. Para ello, la herramienta del Autoconocimiento es fundamental. No se trata de destruir al Ego (que tiene una función vital dentro del complejo sistema que somos), se trata de situar esta energía correctamente y canalizar su fuerza.
 
El Ego me permite sostener la suficiente autoconfianza como para Ascender en el Sendero Evolutivo. Pero cuidado, porque si el Ego me otorga un nivel excesivo de autoconfianza puede provocar una reducción del Yo interior, lo cual nos lleva a la catástrofe de que nuestra existencia se fundamente sobre lo que dicen y piensan los demás de mí.
 
Cuando la interiorización de la crítica social es superior a mi autoconocimiento interior, me encuentro con un problema serio, ya que no vivo para mi Expandir mi Consciencia, sino para desgastar mis energías en la exterioridad.
 
Entonces, ¿Desde dónde en mi me vinculo con el otro? 
Si mi Ego se proyecta en la realidad cotidiana al servicio de la Verdadera Identidad del Alma, entonces me habito en Coherencia con mi Autenticidad. Y debo admitir que probablemente todo vínculo estructurado en el pasado desde un lugar más complaciente para con el otro, quede fuertemente interrogado.
 
En cambio, si el Ego se proyecta en la realidad cotidiana al servicio de la exterioridad, entonces mostraré de forma permanente algo a los demás, que en realidad no soy. Y esto es muy peligroso, porque el Ego puede engañar de tal modo al entorno que termina finalmente engañándonos a nosotros mismos.
 
La dinámica del vínculo con los demás gesta el autoconcepto. La personalidad. El Ego. En esta sinergia de interacción con el entorno, se va construyendo quienes somos. 
 
Lo que llamamos “nuestra identidad” es el producto de a las ideas clasificadas y las emociones que nos habitan. No somos puro sentimiento. Tampoco somos puro lenguaje estructurado. Somos simultáneamente lo que sentimos y lo que expresamos. Y es desde allí, donde me manifiesto en sociedad. 
 
¿Hago lo que siento o lo que digo?
¿Digo lo que siento y lo que hago?
 
Es sustancial comprender que allí donde se sitúa mi debilidad, subyace un poder potencial en mi, aún no revelado.
 
La Fortaleza en mí, emerge cuando interrogo mis vínculos y compromisos con el otro, especialmente esos donde mi fuego se apaga. 
 
¿Mis vínculos (de familia, pareja, amigos, laborales, etc) se establecen en base a una relación de poder? 
¿Dónde siento que someto? 
¿Dónde siento que soy sometido/a por el otro?
Ahí donde sostengo aunque me apago, ¿qué debilidad propia maquillo al apoyarme en la presencia del otro? 
¿Desde dónde en mi encaro la relación con el otro? ¿Desde mi falta? ¿Le pido al otro que aporte a mi realidad eso que yo no logro generar? 
 
Al analizar un vínculo debo recordar que el receptor desea del dador y viceversa. ¿Qué se da y qué se recibe en esta sinergia vincular particular?
 
¿Cuál es el patrón condicional sobre el cual construyo mis relaciones y me someto voluntariamente?
¿En qué busco encajar con los demás?
¿Qué se espera de mi?
¿Qué emoción me esclaviza?
¿Qué necesidad interior estoy desatendiendo por priorizar el vínculo? 
 
Es ese Patrón Emocional lo que me desestabiliza. No identificarlo y no cuestionarlo me enajena del equilibrio interior, me inseguriza, me marea, me llena de angustia.
 
Si lo que me hacía sentir orgulloso/a antes estaba apoyado en estas premisas vinculares, debo ahora salir al encuentro genuino completamente desprovisto/a de estas cáscaras. Debo situarme desde ese lugar en mi que me hace sentir orgulloso/a de quien estoy siendo, sin pretender que el otro tape mis carencias y sin permitir que el otro me someta a su voluntad. Ocupando mi lugar. Experimentándome en Verdad y plenitud con mi Identidad Interior. Porque cuando emerge la Verdadera Identidad del Alma, es probable que los vínculos que entramé desde los autoengaños de la mente racional queden interrogados, dando espacio a algo mejor. ¡Con toda la incomodidad que ello conlleva!
 
Cuando varía desde dónde en mi me relaciono, cambia la forma de vincularme, lo cual muchas veces hace que naturalmente el entorno cambie. Porque cambia el con-texto, cambian las rutinas, cambian los grupos de pertenencia, cambian los intereses, hay movimientos en la pareja, en los grupos de amigos, en lo laboral, en la familia, etc. Y muchas voluntades experimentando lo mismo, gestan un gran movimiento también en lo social.
 
Este cielo nos recuerda que el poder está en cada individuo, no en esa aparente autoridad externa que intenta someter a otros. No hay mayor Autoridad para el individuo que la Soberanía de habitarse en coherencia interior y atendiendo a las necesidades profundas del Alma.
 
Esto es muy bonito de decir, pero se siente absolutamente desequilibrante.
 
Es una Luna muy desestabilizante, porque el individuo se niega a permanecer en un tenebroso sistema de control que no le permite Crecer y Crear. Un sistema que no lo valida. Un sistema al que hay que entrar mutilado o no se pertenece. Un sistema para el que nunca se es suficiente tal y como uno es. Un sistema que apaga el fuego interior. 
 
Cuando se apaga la llama, la existencia se torna desesperante y aparece la rebeldía. Me rebelo, para revelarme, ¡y soy fiel a mi proceso! 
 
Fiel y paciente con mi proceso. Amo mi proceso, me enamoro de mi proceso, en el Entendimiento de que el miedo y la incertidumbre son parte del Tiempo que conlleva semejante Corrimiento interior. 
 
Hay una enorme incomodidad que Aceptar. Porque no existe un modo más liviano de moverme de lo que me vino dado, al posibilitar lo propio que aún no se materializa. Este miedo e incomodidad son los que posibilitan el Crecimiento y debo permitir que me habiten pacíficamente, ya que sin ellos no hay Expansión posible. 
 
Esta Luna Llena en Leo nos anima a valorar la Verdad que nos habita. Y desde esta madurez, desde este este Amor por el proceso y por la Verdad, poco a poco se irá restituyendo el equilibrio interior que posibilitará la armonía con lo externo, para dar lugar a la belleza de un nuevo e inédito Compartir.
 
A nada ni nadie me aferro. Nada ni nadie me pertenece. Mi calma, es mi lugar seguro. En mi calma me revelo, me acepto y me valido, para compartirme con los demás en Amor y Belleza.
 
 
 
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