lunes 23 de febrero de 2026
21.4ºc Merlo, San Luis

Decadente

La miseria del debate público: ¿un intendente detrás de un troll?

Mientras los municipales reclamaban salarios dignos, el poder respondió con burlas, humillaciones y violencia digital. Un gobierno que agrede desde las sombras y expone hasta dónde ha caído la política en Merlo.
sábado 23 de agosto de 2025
La miseria del debate público: ¿un intendente detrás de un troll?

El conflicto salarial de los municipales nucleados en ATE, que reclamaban sueldos dignos mediante un corte de ruta, expuso algo más que la crisis económica del municipio. Dejó al descubierto la degradación del debate político en Villa de Merlo. Lo que debería haber sido diálogo y gestión se convirtió en violencia digital pura. Trolls y fanpages disfrazadas de medios, vinculadas al oficialismo, eligieron humillar a los trabajadores antes que enfrentar la precariedad de sus salarios.

La cuenta “La Cachito Charra” no se limitó a opinar. Directamente, se burló de los manifestantes en Facebook con frases como “No se los ve muy hambreados… meta bajar chori y cerveza estaban”. Este comentario no fue uno más del montón, sino que formó parte de una estrategia deliberada para ridiculizar un reclamo que viene desde hace meses y desprestigiar a los que lo visibilizan. La política reducida a la burla, los ataques personales y las chicanas crueles es la vuelta a los 90, ahora en versión 3.0.

La vinculación de cuentas falsas con el oficialismo municipal no solo se reduce a comentarios en redes. Las fanpages administradas por funcionarios municipales y provinciales utilizaron el mismo argumento descalificador con la frase "la remera peronista ajustada al cuerpo". Esta coordinación de la estrategia digital quedó más expuesta cuando una publicación de un medio falso fue rápidamente compartida por “servidores públicos” de la gestión Alvarez Pinto/Rodríguez, incluido Bruno Mini (Jefe de Gabinete, secretario de Hacienda de Merlo y diputado electo por Junín).

El escándalo escaló cuando la ex concejala y ex legisladora Ana María “Titina” Nicoletti, quien hasta hace poco tiempo acompañó al oficialismo, denunció públicamente: “A ver, Cacho, vos que tenés sueldo de intendente, ¿vivirías con 400 o 600 mil pesos al mes?”. Más tarde agregó: “Sos vos, Leo, dejá de esconderte”, señalando al actual intendente interino, Leonardo Rodríguez, según denuncia, como posible responsable detrás del troll.

Que se usen perfiles falsos para hostigar a trabajadores no es un detalle menor. Se trata de una herramienta de disciplinamiento, humillación y desgaste. Cuando esta violencia proviene del propio poder, el mensaje es más peligroso: no hay intención de gobernar con diálogo, sino de operar desde las sombras y atacar sin argumentos.

Usar un troll para atacar a vecinos y opositores es ya de por sí miserable. Pero peor aún es elegir el nombre de un vecino fallecido, alguien querido en la comunidad, como máscara para escupir veneno en redes. Una canallada sin límites que convierte el juego sucio en un acto de crueldad.

Calificar a aquellos que se manifiestan de “gordos” en Facebook no es solo un insulto. Es la expresión de un poder desconectado, anclado en lo superficial y en discursos completamente fuera de época. Con salarios que ni siquiera alcanzan para una alimentación básica y saludable, la “solución” del intendente de que se busquen otro trabajo suena a burla de manual, es un gesto de cinismo institucional y de retórica agotada. En un Merlo donde el turismo, su principal fuente de ingresos, registra bajas históricas, encontrar otro empleo no es una opción real: es un mensaje de desprecio directo a quienes sostienen la administración con su trabajo diario, mientras desde arriba se dedican a reírse de su propia gente.

Es la vuelta a los 90. Es violencia institucional; es un poder que no debate, ataca; que no gestiona y además opera; que no representa, degrada.

 

LTP

Te puede interesar
Últimas noticias