“¿Serán los poderosos o las cigarras?”
“Digo el cemento”: la poesía de Iván Gazzo que irrumpe en el debate ambiental y el futuro de Merlo
Iván Gazzo, artista merlino, presentó en las últimas horas su nueva poesía, “Digo el cemento”, un texto que no solo dialoga con el legado del poeta Antonio Esteban Agüero, sino que interpela sobre el crecimiento de la villa que lo vio nacer y a la que el propio Agüero dedicó gran parte de su obra, destacando sus encantos naturales.
Gazzo, autor, cineasta y músico, contó a ECN que la poesía surgió a partir de un paseo por las sierras y que, ese mismo día, tomó forma escrita: “En parte es una inspiración que bajó hoy (jueves), porque justo fui a caminar a las sierras y sentí que debía decir algo con lo que nos sucede a nivel regional con respecto a nuestro hábitat y recursos naturales”.
A través del arte y el simbolismo, Gazzo pone en palabras una preocupación que atraviesa hoy a gran parte de la comunidad; el avance del cemento sobre la naturaleza, la influencia de sectores económicos sobre las decisiones políticas y la tensión cada vez más visible entre desarrollo urbano y calidad de vida.
En el texto, el autor se pregunta “¿Serán los poderosos o las cigarras?” y plantea un escenario de conflicto si no hay una movilización social que frene “el progreso”. “Pero para que las sierras sigan siendo refugio de zorros y algarrobos, el pueblo saldrá a las calles y encontrará la paz que sueña, con el corazón en la mano y la frágil tregua de una tarde oscura que se avecina”, expresa en su obra.
El artista también contó que actualmente trabaja en distintos proyectos vinculados a la obra de Antonio Esteban Agüero, entre ellos una serie documental sobre la vida de “El Tono”. “Creo que esta poesía habla un poco de lo que él también sentía”, expresó Gazzo, quien además definió a “Digo el cemento” como un texto que “nace hoy, para que sea una voz colectiva en el mañana”.
A continuación, “Digo el cemento”
¿Monte o cemento?
¿Barro o cal?
¿Aves o ruido?
Lo sagrado está en juego.
La noche calma sobre la mesa,
los rostros cómplices
acechan en la avenida.
Desde el sol vienen gritando
los pájaros del futuro,
igual que nosotros,
los sin nido,
los que protegemos el agua
y los molles
para que nuestros hijos
respiren la vida generosa
de arroyo y sendero;
para que nuestros abuelos
esbocen,
en la mañana merlina,
su último suspiro
sin las máquinas ni el polvillo
que trae el famoso progreso
de beneficios ajenos.
Pero para que las sierras
sigan siendo refugio
de zorros y algarrobos,
el pueblo saldrá a las calles
y encontrará la paz que sueña,
con el corazón en la mano
y la frágil tregua
de una tarde oscura
que se avecina.
¿Serán los poderosos
o las cigarras?
¿Será el saqueo
o la flor que nace?
¿Será el eco de un zorzal
o la dinamita?
Para entonces,
estos versos serán testigo
del día en que las sierras
sean libres.