Perdieron la cooperativa y ahora se obsesionaron con las pérdidas
La publicación casi diaria de imágenes y videos de pérdidas en la red de agua potable por parte del aparato comunicacional de la Municipalidad de Villa de Merlo no pasa desapercibida. La insistencia en exponer caños rotos sorprende tanto por su intensidad como por su contexto político: apenas 12 días atrás, la lista impulsada por el municipio y la familia Álvarez sufrió una dura derrota en la asamblea de la Cooperativa de Agua, donde la conducción actual retuvo con amplitud el manejo del recurso.
Mientras la gestión comunal asegura estar preocupada por cada gota, los vecinos conviven con reclamos por calles deterioradas, luminarias que no funcionan, basurales a cielo abierto, deficiencias en los CAPS, sueldos municipales por debajo de la indigencia y temporadas turísticas que no logran despegar. Sin embargo, la lupa oficial parece haberse concentrado únicamente en las cañerías.
La campaña, que se repite en partes oficiales y medios afines, expone cada fisura de la cooperativa como si se tratara de política de Estado. Se publican fotos y videos de cada pérdida, compartidos en redes por funcionarios que se muestran más atentos a los chorros de agua que a las urgencias de la comunidad.

El trasfondo no se disimula: la derrota del 30 de agosto marcó un antes y un después. La cooperativa, defendida por los socios y por buena parte de la comunidad, sigue siendo un espacio al que el municipio intentó acceder en varias oportunidades sin éxito. La estrategia de exhibir sus fallas públicas parece más una muestra de despecho que un gesto real de cuidado del recurso.
Incluso circulan versiones sobre posibles denuncias penales contra funcionarios municipales y provinciales por maniobras que habrían afectado a la institución. Lo cierto es que, en Villa de Merlo, el agua siempre fue un recurso vital. Pero en este caso, más que la sed de cuidado, lo que queda en evidencia es la sed de poder.
LTP