lunes 20 de julio de 2026
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La Selección busca otra página dorada

La campeona del mundo vuelve a jugar una final. Frente a España irá por la cuarta estrella y un bicampeonato que sería histórico.
domingo 19 de julio de 2026
La Selección busca otra página dorada

Llegó el día. El que millones de argentinos imaginaron desde que comenzó el Mundial y que hoy ya no admite espera. Desde las 16, la Selección argentina volverá a salir a la cancha para disputar una final del mundo. Del otro lado estará España, una potencia consolidada, pero enfrente tendrá a un equipo que aprendió a jugar estos partidos con el corazón y la cabeza.

En el MetLife Stadium de Nueva Jersey no habrá margen para el error. Noventa minutos (o quizás algunos más) separan a la Albiceleste de una nueva página dorada. Si gana, levantará la cuarta Copa del Mundo de su historia y logrará un bicampeonato que ninguna selección consigue desde el Brasil de Pelé, en 1962.

La ilusión vuelve a tener el número 10 en la espalda. Lionel Messi disputará la tercera final mundialista de su carrera, en una imagen que ya forma parte de la historia grande del fútbol. A sus 39 años, el capitán buscará cerrar otro capítulo inolvidable con la camiseta argentina, acompañado por un grupo que convirtió la confianza en una marca registrada.

Pero España no llegó por casualidad. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente fue uno de los equipos más sólidos del torneo. Apenas recibió un gol en toda la Copa y recuperó la esencia del fútbol de posesión que lo llevó a dominar el escenario internacional. Con Lamine Yamal como figura emergente, intentará sumar la segunda estrella de su historia.

La final también ofrecerá un choque cargado de simbolismo: Messi frente a Yamal. El mejor jugador de una generación frente al futbolista llamado a liderar la siguiente. Dos épocas, dos estilos y un mismo objetivo: levantar la Copa del Mundo.

La ceremonia previa también tendrá acento argentino. María Becerra será la encargada de interpretar el Himno Nacional antes del inicio del encuentro, en una jornada que promete quedar grabada en la memoria de millones de hinchas.

En cada rincón del país habrá una pantalla encendida. En las casas, en los clubes, en los bares y en las plazas, la rutina volverá a detenerse por un mismo motivo. Porque cuando juega la Selección una final del mundo, el fútbol deja de ser un deporte para convertirse en un sentimiento compartido.

Argentina ya hizo el camino. Eliminó rivales, superó momentos de tensión y volvió a instalarse entre los dos mejores del planeta. Ahora le queda el último paso. El más difícil. El que separa a los grandes campeones de las leyendas. Esta tarde, la historia vuelve a poner a la Albiceleste frente a una oportunidad única. Y todo un país estará empujando hacia el mismo arco.

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