Belén Gurruchaga: “Hay mucha voluntad de acordar”
La relación entre la Cooperativa de Agua de Villa de Merlo y el Municipio atraviesa una etapa de negociación en la que todavía quedan varios puntos sensibles por resolver. Las partes mantienen reuniones semanales y ya tienen prácticamente terminado un convenio sobre reparaciones y bacheos, mientras avanzan en otros temas de mayor alcance, como el contrato de concesión y el funcionamiento del Azud de Piedra Blanca.
Así lo explicó la presidenta de la Cooperativa, Belén Gurruchaga, durante una entrevista realizada este lunes en el programa Hablemos del Agua, que la entidad emite por Radio Identia Comunitaria.
“Hay mucha voluntad de acordar”, sostuvo Gurruchaga al referirse al resultado de las reuniones. Según explicó, los encuentros comenzaron hace aproximadamente un mes y medio con una frecuencia quincenal, pero luego ambas instituciones decidieron pasar a reuniones semanales.
Uno de los principales asuntos es el contrato de concesión del servicio de agua potable, que todavía no fue formalizado. Gurruchaga sostuvo que el instrumento debería haber existido desde hace años, de acuerdo con lo establecido por el Código de Agua provincial.
El contrato deberá definir los derechos y obligaciones de cada parte y, especialmente, establecer con mayor precisión dónde terminan las responsabilidades del Municipio y dónde comienzan las de la Cooperativa. En ese sentido, la presidenta de la entidad señaló que no existen actualmente contratos de estas características entre cooperativas de agua de la provincia, por lo que el acuerdo que se alcance en Merlo podría convertirse en un antecedente para otras entidades que prestan el servicio.
Para Gurruchaga, además de ordenar la relación entre el Municipio y la Cooperativa, el proceso podría marcar un punto de partida para establecer un marco similar en otras localidades de San Luis.
Reglamentación de la ordenanza 1146
Las conversaciones también abarcan la aplicación de la Ordenanza 1146, de Gestión, administración y uso del agua potable, que establece distintas pautas relacionadas con al servicio.
Desde la Cooperativa señalan que la norma contempla determinadas herramientas, pero que varios aspectos todavía necesitan ser reglamentados.
Uno de los puntos mencionados es el régimen de emergencia y preemergencia hídrica. La ordenanza permite al Municipio declarar esas situaciones, pero no establece con precisión cuáles son los indicadores que deben utilizarse, qué valores determinan el inicio de una emergencia, cómo se define su finalización ni qué información debe respaldar esas decisiones.
También resta precisar el procedimiento relacionado con las tarifas, entre ellos la documentación requerida y los plazos para las presentaciones.
La Cooperativa está reuniendo esos puntos para elevarlos al Municipio y avanzar en su reglamentación.
Un primer acuerdo sobre calles y cañerías
El convenio que aparece más cerca de concretarse es el referido a las roturas de calles y cañerías.
La discusión busca establecer qué responsabilidad tiene cada parte cuando la Cooperativa debe intervenir sobre una calle para reparar una cañería o realizar una conexión y qué sucede cuando una obra o maquinaria municipal provoca daños sobre la infraestructura de agua.
La propuesta es que la Cooperativa repare la cañería y deje el sector transitable, mientras que el Municipio se encargue posteriormente del bacheo definitivo.
También se prevé llevar un registro de las intervenciones y de sus costos para establecer luego las compensaciones correspondientes. Según Gurruchaga, el acuerdo está prácticamente terminado.
El Azud
Otro de los puntos centrales es el acuerdo relacionado con el Azud de Piedra Blanca y su planta potabilizadora.
El reservorio tiene una capacidad de 32 millones de litros y está pensado como una reserva para momentos en los que las condiciones de captación dificulten el abastecimiento.
Sin embargo, la infraestructura todavía no está operativa dentro del sistema.
Gurruchaga explicó que uno de los inconvenientes detectados está relacionado con el sistema de cloración instalado en la planta. Los equipos técnicos de la Cooperativa y del Municipio revisaron las instalaciones y trabajan sobre las modificaciones necesarias.
La intención es que el Municipio deje la planta en condiciones para que pueda comenzar a funcionar dentro del esquema de abastecimiento.
La presidenta de la Cooperativa remarcó, además, que el Azud debe entenderse como un reservorio de respaldo y no como una nueva fuente de agua.
El límite que plantea la Cooperativa para los nuevos loteos
Ese punto se vuelve especialmente relevante frente a los 13 desarrollos y subdivisiones que están bajo análisis.
En la entrevista, la presidenta de la Cooperativa diferenció entre proyectos que buscan regularizar situaciones existentes y nuevos emprendimientos que implicarían una mayor demanda sobre la red.
Para estos últimos, la Cooperativa plantea que las autorizaciones no se otorguen necesariamente de una sola vez.
El ejemplo que mencionó fue un desarrollo de 119 lotes. La propuesta es comenzar con una primera etapa de 33 parcelas, analizar la respuesta del sistema y recién después evaluar la habilitación de las restantes.
La discusión no es menor, ya que el crecimiento urbano queda directamente atado a la capacidad de abastecimiento de agua.
Y en ese punto Gurruchaga fue contundente cuando fue consultada sobre si la existencia del Azud habilita a continuar con nuevos loteos. “No, no, en absoluto”, respondió.
La posición de la Cooperativa es que cada nueva factibilidad debe estar respaldada por mediciones sobre la disponibilidad del recurso, la capacidad de bombeo y las condiciones de la infraestructura.
Medir antes de autorizar
La Cooperativa busca que las decisiones sobre nuevas demandas tengan respaldo técnico.
Gurruchaga destacó el trabajo de su equipo, integrado por ingenieros y técnicos, y el acuerdo con la Universidad de los Comechingones para realizar mediciones que permitan conocer con mayor precisión el comportamiento del sistema.
La propuesta es avanzar por etapas y que las nuevas autorizaciones queden condicionadas a la capacidad real de la red y a la ejecución de las obras necesarias.
En ese análisis también aparecen la automatización del sistema, el bombeo y las pérdidas existentes.
Pantanillo y las conexiones que deben regularizarse
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue la situación del Barrio Popular El Pantanillo.
Gurruchaga indicó que el barrio actualmente consume agua de la red, pero las conexiones no están regularizadas de manera individual debido a la situación dominial de los lotes.
La Cooperativa plantea la necesidad de encontrar una solución que permita incorporar formalmente esas conexiones al sistema.
También se mencionó la obra de las 40 viviendas sociales en el oeste de Merlo, que requerirá infraestructura troncal para poder ser abastecido.
Son dos situaciones diferentes, pero vuelven a poner sobre la mesa la misma discusión, que es cómo incorporar nuevas demandas sin comprometer la capacidad del sistema existente.
La voluntad de acordar, ahora en los papeles
Municipio y Cooperativa volvieron a una mesa de trabajo estable y algunos acuerdos empiezan a tomar forma. Sin embargo, los temas más sensibles todavía están abiertos.
El convenio por bacheos y reparaciones está prácticamente terminado. El Azud necesita completar cuestiones técnicas antes de comenzar a operar. Y el contrato de concesión continúa en discusión.
A eso se suma una definición que atraviesa buena parte de la negociación y que tiene que ver con hasta dónde puede crecer la demanda de agua de Merlo y bajo qué condiciones.
Gurruchaga valoró como “muy positivas” las últimas reuniones técnicas y jurídicas y sostuvo que el objetivo es mantener el ritmo de trabajo hasta cerrar los acuerdos.
“Hay mucha voluntad de acordar”, afirmó.
Ahora, esa voluntad deberá traducirse en convenios concretos, una planta operativa y criterios claros para definir nuevas factibilidades sin perder de vista la capacidad real del sistema.