El festejo será el 26 de septiembre
Bomberos Merlo cumple 48 años: detrás de cada sirena, una historia de entrega
El Cuartel de Bomberos Voluntarios de Villa de Merlo cumple este 16 de septiembre 48 años, y llega a este aniversario con una estructura que tiene poco que ver con aquel pequeño cuartel que conoció Lucas Domínguez cuando ingresó a la institución, siendo apenas un adolescente de 13 años.
Durante casi cinco décadas, Bomberos acompañó el crecimiento de la villa serrana y tuvo que adaptar su forma de trabajar a una ciudad que también cambió. La expansión urbana, el aumento de viviendas en zonas que antes eran rurales y la mayor complejidad de las emergencias obligaron a incorporar nuevos vehículos, equipamiento, especialidades y, sobre todo, mucha capacitación.
Ese proceso convirtió al cuartel en una referencia para la región, con una capacidad de respuesta que hoy excede las necesidades de la ciudad. Domínguez, jefe del Cuerpo Activo desde diciembre de 2024 y bombero desde hace casi 28 años, contó a ECN cómo fue esa transformación vista desde adentro.
Una institución que creció en cantidad y en especialización
Actualmente, Bomberos Merlo reúne a unas 90 personas: 67 integran el Cuerpo Activo, 10 son cadetes de la Escuela y 13 forman parte de la Comisión Directiva.

Cada sector tiene su función. La Comisión Directiva administra los bienes de la institución y trabaja en la obtención de recursos para sostener el funcionamiento y adquirir equipamiento. El Cuerpo Activo, por su parte, se organiza con una estructura jerárquica integrada por jefatura, oficiales, suboficiales y bomberos.
A eso se suman áreas de capacitación, mantenimiento edilicio, mantenimiento de unidades y equipos, equipos autónomos, sanidad y proveeduría, además de departamentos especializados en rescate con cuerda, incendios forestales, materiales peligrosos, búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, rescate vehicular, incendios estructurales e industriales, y socorrismo, entre otras tareas.
La preparación, de hecho, es permanente. "Somos una institución 100% profesional, que durante todo el año se está capacitando en los diferentes departamentos para que, en el momento en que la comunidad nos esté necesitando, podamos brindar el mejor servicio posible", explicó Domínguez.
Del cuartel de dos cuchetas a una estructura mucho mayor
Cuando Lucas ingresó a Bomberos, el cuartel tenía un solo dormitorio con dos cuchetas y un único baño para todo el personal activo. Con los años, esa infraestructura se amplió al ritmo de una institución que también sumó integrantes.
Hoy el cuartel cuenta con un dormitorio masculino con diez camas, otro femenino con seis, una habitación para visitas, baños en cada dormitorio y vestuarios diferenciados. La Escuela de Cadetes tiene, además, sus propios espacios, separados para varones y mujeres.

El cambio se nota tanto adentro como afuera del edificio. La institución dispone hoy de una unidad de primera respuesta para rescate, una unidad pesada de rescate, una autobomba para incendios urbanos, otra preparada para incendios urbanos y forestales, dos unidades forestales, dos camionetas de ataque rápido, dos cisternas y dos vehículos para transporte de personal.
"Hoy contamos con unidades prácticamente 0 km, en muy buen estado, con mucho equipamiento", señaló Domínguez. Esos recursos ampliaron la capacidad de respuesta ante situaciones que, décadas atrás, se enfrentaban con herramientas y procedimientos mucho más simples.
Los incendios forestales, un espejo del crecimiento de la ciudad
La evolución del cuartel se entiende mejor cuando se observa cómo cambiaron los incendios forestales.
Domínguez recuerda que, cuando empezó, el fuego se combatía con mochila y chicote, en zonas donde las viviendas no corrían riesgo: "No había riesgo de vivienda, por lo general era todo campo".

El crecimiento urbano modificó esa realidad. Hoy un incendio forestal puede avanzar sobre sectores habitados y poner casas en peligro (incendios de interfase), por lo que las intervenciones requieren más recursos y una coordinación distinta, ya que ante determinados focos, Bomberos Merlo despliega directamente tres autobombas y dos cisternas para frenar el avance del fuego antes de que llegue a una vivienda.
La transformación del cuartel, en ese sentido, es también la transformación de Merlo.
Voluntarios, con trabajo y familia
Todo ese nivel de preparación exige tiempo. El Cuerpo Activo tiene capacitación obligatoria los jueves y actividades de las distintas brigadas otros días de la semana, a lo que se suman cursos externos que muchas veces implican viajar los fines de semana y volver a tiempo para el trabajo del lunes.
Y todos (Cuerpo Activo, cadetes y Comisión Directiva) lo hacen sin recibir un solo centavo. "No cobramos plata, no tenemos un sueldo ni nada de lo que se imaginen. Estamos ahí porque nos gusta, porque nos gusta ayudar", explicó Domínguez.

Ser voluntario significa que la actividad en Bomberos se organiza en simultáneo con el resto de la vida de cada integrante. Hay trabajos particulares, familias, tiempos que hay que acomodar para llegar a las capacitaciones, las guardias y las emergencias. Domínguez remarcó particularmente el rol de esas familias, que acompañan una tarea capaz de interrumpir una jornada laboral, una cena o un cumpleaños cada vez que suena una alarma.
La comunidad también sostiene el crecimiento
La Comisión Directiva cumple un papel central en la administración de recursos y en la búsqueda de fondos para sostener el cuartel. Entre las principales herramientas de financiamiento está la tradicional rifa de Bomberos, cuya recaudación permite incorporar equipamiento en una actividad donde los costos son altos y muchos elementos tienen precios atados al dólar.
Por eso Domínguez insiste en la participación de los vecinos: "Siempre le voy a pedir a la comunidad que compre la rifa, que haga el esfuerzo y compre la rifa, porque con la rifa nosotros nos equipamos. Es lo que hace que Bomberos Merlo haya crecido como ha crecido y también siga creciendo".

El pedido tiene una relación directa con la capacidad operativa del cuartel. Ya que cada peso que ingresa ayuda a sostener una estructura que necesita vehículos, herramientas, elementos de protección, capacitación y mantenimiento constante.
Días atrás, el cuartel también participó del Sirenazo Nacional, una protesta simbólica que distintas asociaciones del país realizaron para reclamar por los fondos que todavía no llegaron a varias de ellas. Domínguez aclaró que la situación de Merlo no es la más urgente, ya que el cuartel cobró en febrero el subsidio nacional.
El reclamo, explicó, fue en solidaridad con otras instituciones que todavía esperan ese dinero. "Apoyamos con el sirenazo para hacer el reclamo, ya que todas las instituciones lo tendrían que haber cobrado", dijo.
Una experiencia que quedó en la memoria
Entre las intervenciones que Domínguez recuerda aparece un incendio forestal en Cerro de Oro, a principios de los años 2000. Durante ese operativo, cuatro bomberos (él incluido) quedaron atrapados por el avance del fuego. Lograron salir sin sufrir lesiones graves y, una vez a salvo, volvieron para terminar el trabajo. De regreso en el cuartel, se abrazaron después de una situación que había puesto en riesgo sus vidas.
"Nuestra paga es que después de haber terminado todo el trabajo nos digan ‘gracias’"
Ese recuerdo convive con otros, accidentes de tránsito, incendios de viviendas, rescates y situaciones cotidianas que también forman parte de la tarea. Para Domínguez, más allá de la capacitación y del equipamiento, hay una recompensa que resume el sentido de todo esto: "Nuestra paga, como siempre lo decimos nosotros, es que después de haber terminado todo el trabajo nos digan ‘gracias’. Esa es la mejor paga que nosotros como bomberos podemos tener".
48 años que se celebran con las puertas abiertas
El aniversario se festejará el sábado 26 de septiembre, de 15:30 a 18:30 horas, con una nueva edición de "Bombero por un día, junto a la comunidad", la segunda vez consecutiva que el cuartel abre sus puertas de esta manera.
Durante la tarde, los vecinos podrán recorrer las instalaciones, conocer el equipamiento de las distintas brigadas y participar de juegos temáticos para chicos y grandes. También habrá chocolate caliente y una campaña para quienes quieran sumarse como socios.
La propuesta busca acercar a la comunidad a una institución que habitualmente está del otro lado de la emergencia. "La idea es pasar una tarde linda y llegarnos más a la comunidad, y que la comunidad también se llegue más a nosotros", expresó el jefe.
Después de 48 años, Bomberos Voluntarios de Merlo sigue siendo, en esencia, lo que siempre fue, una institución construida sobre el voluntariado. Pero su crecimiento la llevó a contar con una estructura, una preparación y un equipamiento que hoy la convierten en una de las más grandes de la provincia.
Su historia es, también, la historia de Villa de Merlo. Mientras la ciudad crecía y cambiaban sus necesidades, el cuartel fue ampliando su capacidad para estar a la altura. Este aniversario lo encuentra transformado en una institución mucho más grande que aquella que conoció Domínguez a los 13 años, pero movida por el mismo motivo que llevó a tantas personas a ponerse un uniforme, el de ayudar cuando alguien lo necesita.
Fotos: BBVV Villa de Merlo/ECN