“Paz, pan y trabajo”: la consigna que atravesó la movilización del 1° de mayo en Merlo
Lejos de un clima de celebración, el Día del Trabajador se vivió en Villa de Merlo como una jornada de lucha. Organizaciones sociales, sindicales, políticas y culturales, junto a trabajadores estatales y vecinos autoconvocados, se movilizaron este viernes 1° de mayo desde la rotonda de ingreso hasta la Plaza Sobremonte.
La convocatoria estuvo atravesada por reclamos vinculados al retroceso en materia de derechos laborales, la caída del poder adquisitivo y el crecimiento de la precarización. Antes de iniciar la marcha, en la rotonda de ingreso a la localidad, se leyó un documento en el que los espacios convocantes plantearon que la fecha encuentra a la clase trabajadora “teniendo que pedir y exigir paz, pan y trabajo”.

En el texto, además, advirtieron sobre el avance del hambre, al que definieron como “un crimen”, cuestionaron las políticas del gobierno nacional y señalaron el impacto del ajuste en distintos sectores. También denunciaron la pérdida de derechos laborales, el deterioro de las condiciones de trabajo y la situación de jubilados, trabajadores estatales y del sector privado.
Además, se hizo un llamado a las autoridades provinciales y locales: “Volvemos a exigir al gobierno provincial de Claudio Poggi y a los gobiernos locales que no miren para otro lado, que asuman con fondos propios las políticas que dejan de llegar de nación y que entiendan que avalar en silencio el anarco capitalismo tiene consecuencias de hambre para los de abajo”.
Tras la lectura, y encolumnados detrás de un pasacalles con el lema de la convocatoria, los manifestantes avanzaron por las calles céntricas con banderas, cánticos y consignas hasta la Plaza Sobremonte.
La llegada a la Plaza Sobremonte dio paso a un espacio de organización comunitaria. Frente al edificio municipal, en la esquina de Mercau y Videla, se realizó una olla popular con un guiso de lentejas para unas 200 personas, además de una alternativa vegetariana.
En el gazebo desde donde se repartían las porciones, un cartel acompañó la actividad con una frase que sintetizó el sentido de la jornada: “Una olla popular solo molesta a quien nunca tuvo hambre”.

Durante la actividad, la falta de suministro eléctrico en la plaza volvió a repetirse, como ocurre en las concentraciones de jubilados de los miércoles. Mientras algunos vecinos se acercaron a ofrecer electricidad desde comercios cercanos, los organizadores recurrieron a un grupo electrógeno para sostener la jornada. En ese contexto, interpretaron lo ocurrido como un intento de poner trabas al desarrollo de la convocatoria y lo señalaron como una forma de censura.
Las actividades continuaban con intervenciones artísticas, micrófono abierto y la participación de oradores.