Vecinos alertan por basural clandestino a la vera del arroyo de Piedra Blanca
El cierre del chipiadero municipal en Piedra Blanca Abajo prometía poner fin a un problema ambiental que llevaba años preocupando a los vecinos. Sin embargo, lejos de resolverlo, los habitantes de la zona aseguran que solo lo trasladó a la clandestinidad. Tras los incendios registrados en el predio en los últimos años, el barrio reclamó un plan de manejo integral, pero la respuesta oficial, dicen, fue simplemente clausurar el ingreso y dejar los alrededores sin controles ni vigilancia.
Hoy, el descontrol encuentra un nuevo cauce apenas unos metros más abajo. Camiones y particulares aprovechan los socavones que dejó una vieja cantera abandonada para descargar todo tipo de residuos. En inmediaciones de la cantera de Buri, al costado del camino y sobre el mismísimo lecho del arroyo de Piedra Blanca, el paisaje actual se compone de ramas secas, chatarra, bolsas de residuos domiciliarios y hasta cueros de animales faenados, elementos que transforman un entorno natural en un basural a cielo abierto.
La paciencia de los vecinos se agota al ritmo de las respuestas evasivas de los sucesivos descentralizadores del barrio. En comunicación con ECN, una de las habitantes del lugar recordó que la descentralizadora anterior repetía que estaban "trabajando en un plan de manejo" que jamás se vio. Por aquel entonces, desde la secretaría de Medio Ambiente se había dispuesto que los restos de poda debían ser llevados por los particulares a la planta de El Jote, en Carpintería; una medida que, lejos de ordenar la situación, terminó por profundizar la clandestinidad en la zona. Después llegó Pedro Romero, quien durante las exposiciones por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en el Concejo Deliberante planteó la idea de convertir el exchipiadero en “una plaza”.
Esta propuesta es rechazada por los residentes de Piedra Blanca Abajo, quienes advierten que el dominio de esas tierras es difuso y cuestionan la falta de consenso previo con la comunidad. Los afectados señalan que la prioridad del sector debe centrarse en el saneamiento del arroyo, el control efectivo de los caminos para impedir el acceso de los camiones, el diseño de un verdadero plan de gestión de residuos urbanos y la implementación de medidas urgentes para prevenir futuros incendios en la zona.
El reclamo expone las dificultades de la infraestructura local frente a la expansión de la Villa de Merlo. En ese sentido, los vecinos cuestionan la viabilidad de continuar promoviendo el desarrollo urbano de la localidad cuando el municipio no logra dar respuesta a los servicios básicos de la población actual. "¿Quieren seguir creciendo? No pueden manejar la basura ahora, imaginate si fuésemos más", concluyó la vecina.