La Escuela del Barrio 272: ¿En manos de quién?
A pocos días de definirse qué asociación estará al frente de la Escuela Pública Autogestionada (EPA) N°18 "Legado Comechingón" en el barrio 272 viviendas de Villa de Merlo, se desató una disputa política que va mucho más allá de lo educativo. Esta pugna no solo enfrenta al kirchnerismo con la UCR local, sino que también pone en evidencia la interna dentro de la coalición gobernante en la villa turística.
El conflicto comenzó cuando, mientras avanzaba la construcción del establecimiento, el gobierno provincial convocó a un concurso para definir autoridades del establecimiento que se inaugurará a comienzos del próximo ciclo lectivo. Dos proyectos fueron presentados: uno vinculado a la UCR local, con la concejala María José Álvarez, hermana del intendente y actual ministro de Turismo, Juan Álvarez Pinto, como mentora; y otro encabezado por el profesor Facundo Vázquez, simpatizante kirchnerista y ex militante de la agrupación Kolina San Luis, quien formó una asociación civil con nombres también ligados a la política local.
Lo que en principio debería haber sido una definición pedagógica, rápidamente se transformó en una pelea partidaria, que en las próximas horas tendrá una resolución.
La asociación de Álvarez tiene en su lista a integrantes del gabinete municipal y dirigentes del club Casino alineados a su espacio político. La otra, está integrada por el profesor y algunos militantes de Avanzar Merlo y personas afines al kirchnerismo.
El docente Vazquez, que a lo largo del tiempo cultivó vínculos con la diputada Gloria Petrino, no habría dudado en sumarse a la ya conocida interna entre los Álvarez y el Senador "poggista" Sergio Guardia para aumentar sus posibilidades de controlar la escuela de su barrio.
Sin embargo, lo que llama la atención es que, días atrás, denunció en sus redes sociales la politización del proceso y una posible inclinación al proyecto presentado por el oficialismo municipal. En este contexto, algunos señalaron a LTP que sus propias alianzas estratégicas y negociaciones con el poder local podrían colocarlo como parte activa de la misma dinámica que critica. A pesar de su discurso afín al kirchnerismo, estas acciones podrían interpretarse como una flexibilización de sus principios con el objetivo de acceder a un lugar en la dirección de la escuela.
El enfrentamiento entre Vázquez y María José Álvarez, que viene de sus actividades como docentes en la Escuela Horacio de la Mota de Merlo, aporta más tensión a este proceso ya cargado de intereses personales y partidistas.
Lo que parecía ser un esfuerzo por definir la orientación pedagógica de la escuela se convirtió en un campo de batalla política, desvirtuando el verdadero objetivo: la educación de los estudiantes. Mientras el gobierno provincial tiene la responsabilidad de garantizar que las decisiones favorezcan a la comunidad educativa, la politización del proceso pone en riesgo la imparcialidad del proyecto. La escuela, mientras tanto, sigue esperando su apertura, en medio de una disputa que, lamentablemente, parece estar más vinculada a intereses partidarios que al futuro de los estudiantes.
La Tinta de Pierre.