Villa de Merlo
“Se está haciendo el proceso al revés”: el balance de Miranda tras el cierre de las mesas del POT 2050
Con el cierre de las mesas sectoriales participativas del Plan de Ordenamiento Territorial (POT 2050), Villa de Merlo concluyó una de las etapas centrales del debate sobre la planificación del crecimiento urbano. El proceso dejó consensos técnicos en torno a la fragilidad ambiental del territorio, pero también abrió discusiones sobre el modelo de ciudad, el uso del suelo y la forma en que se estructuró la participación ciudadana.
En diálogo con ECN, la concejala del PJ Lucía Miranda realizó un balance del intercambio y sostuvo que el debate permitió consolidar diagnósticos en materia ambiental, aunque persisten diferencias en las definiciones urbanísticas y políticas del proyecto.
Antes de ingresar en las conclusiones que dejaron las mesas, Miranda destacó el aporte de las instituciones que participaron de manera sostenida durante todos los encuentros.
“Creo que es fundamental reconocer, valorar y agradecer el compromiso incondicional de las instituciones que sostuvieron el espacio todas las semanas. El aporte de las dos universidades, el Colegio de Arquitectos, el Colegio de Ingenieros y la Cooperativa de Agua ha sido clave; la presencia fija de ellos en todas las mesas técnicas aportó datos e información de valor para el diagnóstico”, dijo.
Sin embargo, la concejala también cuestionó la dinámica que tuvieron las mesas de trabajo y el protagonismo de los funcionarios municipales. “Lo mismo que pasó en las audiencias públicas, creo que fue excesiva la participación de los funcionarios. No quedó en claro tampoco si están abiertos o no a ciertos cambios”, afirmó.
Para la edil, uno de los puntos que más coincidencia generó en las mesas estuvo vinculado al funcionamiento del sistema hídrico en la sierra. Se explicó que el suelo del pedemonte ayuda a absorber el agua de lluvia y a alimentar arroyos y cuencas. Por eso, se advirtió que cuando se hacen movimientos de suelo en zonas de pendiente se puede alterar ese equilibrio natural, aumentar la erosión y generar riesgos en períodos de lluvias intensas.
En ese marco, se reforzó la necesidad de preservar arroyos y cuencas, y de considerar la restricción de la expansión urbana en zonas de alta fragilidad ambiental.
Otro eje del debate fue la densificación urbana. Muchos de los especialistas hicieron hincapié en la idea de densificar el área central de la ciudad y evitar la expansión hacia periferias. “Si hay algo que densificar, tendría que ser el centro, y no las afueras”, planteó la concejala.
En ese punto también se debatieron las modificaciones incluidas en el proyecto elaborado por la consultora cordobesa para zonas como Cerro de Oro, Los Nogales y Piedra Blanca. La propuesta original contempla la subdivisión de lotes de mayor superficie en parcelas más pequeñas, lo que generó cuestionamientos por la ausencia de instancias de consulta directa a los vecinos de esos barrios.
Miranda señaló además que el diagnóstico del plan requiere actualización. “Faltan muchísimos estudios, porque el diagnóstico se hizo en base a estudios del 2009”, advirtió, en relación a los cambios ambientales y territoriales registrados en los últimos años.
A su vez, para la legisladora, el debate dejó planteada la discusión sobre el perfil productivo de la ciudad, con observaciones sobre la dependencia del turismo como actividad dominante y la necesidad de diversificar la matriz económica en la Villa de Merlo.
“Está comprobado que la monoproducción del turismo no da abasto”, dijo, al referirse a los planteos surgidos en la mesa N°8, de desarrollo productivo.
Uno de los cuestionamientos más fuertes de Miranda apuntó a la orientación general del POT 2050. La concejala consideró que existe una diferencia entre el discurso ambiental que acompaña al proyecto y las transformaciones urbanísticas que promueve. “El enfoque del plan está dado mucho en lo discursivo, desde la sustentabilidad, pero después en los hechos no se ve”, declaró.
Al respecto, indicó que expone una fuerte presencia de la lógica del mercado inmobiliario en las proyecciones de crecimiento urbano. “Se ve una mirada más que todo del mercado inmobiliario y del crecimiento, de triplicar la población”, afirmó.
“Hay zonas que el mercado las establece y que en realidad eso no debería ser así, sino que el Estado es el que direcciona”, especificó.
Finalmente, Miranda resumió su mirada sobre todo el proceso con una frase que sintetiza una de las principales críticas planteadas por distintos sectores durante las últimas semanas. “Se está haciendo como el proceso al revés”, aseveró.
Para ella, la discusión técnica debió estar precedida por una consulta más amplia a los vecinos, especialmente en aquellos barrios donde el proyecto propone cambios que podrían modificar su identidad, el paisaje y las características urbanísticas y ambientales que hoy los distinguen. En ese sentido, consideró que la decisión de abrir ahora nuevas instancias de participación demuestra que existía una demanda social que no había sido contemplada desde el inicio del debate.