Cortaderas celebró su 192° aniversario con una jornada de historia y tradición
La localidad de Cortaderas, situada en el noreste de la provincia de San Luis, celebró este jueves 23 de octubre su 192° aniversario, en una jornada que combinó música, tradiciones, turismo y participación vecinal. Los festejos, organizados por el municipio, comenzaron el lunes y se extendieron hasta el jueves, día oficial de la conmemoración.
La intendente Macarena Benítez contó que la celebración fue “una verdadera fiesta de identidad y comunidad”, donde cada actividad buscó resaltar la historia y el espíritu cortaderense. “Cada sonrisa, cada aplauso y cada abrazo fueron parte de una celebración que quedará en la memoria de todos”, señaló la jefa comunal.
La fecha fue elegida durante la gestión del intendente Ricardo Andrea, en recuerdo de la primera designación de un Comisionado Municipal en Cortaderas, ocurrida el 23 de octubre de 1940. La elección de esta fecha se respaldó en antecedentes históricos, como la nota de los vecinos al gobernador José Gregorio Calderón en 1833, solicitando un maestro para la educación de los niños del pueblo.
Cortaderas combina la belleza natural de su entorno, con la falda occidental de las Sierras de los Comechingones, la Quebrada de Villa Elena, bosques de molles, arroyos y balnearios naturales, con un patrimonio histórico y cultural que incluye capillas, escuelas y edificaciones emblemáticas. Entre sus atractivos turísticos destacan la Cascada Esmeralda, el Dique Piscu Yaco, las granjas rurales y los puestos artesanales.
La historia del pueblo se remonta a principios del siglo XVII, con antecedentes documentados como el testamento de Tomás Fernández en 1712 y la escritura de posesión de tierras en 1731, con la presencia del alcalde mayor Miguel de Vílchez y el capitán Miguel Arias. Durante el siglo XX, los vecinos participaron activamente en la construcción de caminos, escuelas y la Capilla, consolidando la autonomía política del pueblo tras la sanción de la ley 1054 de 1927.
El aniversario 192° de Cortaderas se vivió como un reconocimiento a la identidad histórica, la naturaleza y la participación de la comunidad, consolidando a la localidad como uno de los destinos más atractivos de la región.