2026-01-13

Reacomodamientos en el gabinete de Merlo: señales de ajuste, internas abiertas e incertidumbre política

La reconfiguración del gabinete parece un hecho en el municipio de Villa de Merlo. Se respiran cambios que, lejos de cerrar un ciclo, parecen profundizar la sensación de provisionalidad dentro de la gestión.

Uno de los movimientos más firmes es el posible pase de Francisco Leiva, actual secretario de Ambiente, Producción y Desarrollo Sustentable, al área de Hacienda, que quedó vacante tras la salida de Roberto Lecuona, quien había asumido ese cargo apenas un mes atrás, luego de que Bruno Mini accediera a una banca como diputado por Junín.

El eventual traslado de Leiva abriría otro casillero: su lugar en Ambiente sería ocupado por Aníbal Cattáneo, un funcionario con pasado en la gestión municipal y actual director provincial de Gestión Ambiental de Residuos. El retorno de nombres conocidos muestra una lógica de repliegue hacia cuadros ya probados, aunque también muestra las dificultades para armar equipos nuevos o sostener estructuras a mediano plazo.

Pero los movimientos no se limitarían a esas áreas. En el radar aparece la posible salida de Valentina Ortega, secretaria de Gestión Cultural e Identidad Merlina desde diciembre de 2023. Se trata de un cambio sensible, no solo por producirse en el inicio de la temporada turística, sino porque afecta a un área estratégica para la identidad local y la agenda cultural. Sin información oficial, trasciende que la relación con la actual conducción del Ejecutivo estaría deteriorada y que su futuro político podría continuar en el ámbito provincial.

La incertidumbre también rodea al área de Turismo, cuyo cargo de secretario sigue vacante desde la renuncia de Santiago Trobo en pleno inicio de temporada. Resta saber si Marita Cuello, actualmente en funciones en la Provincia, regresará a la gestión municipal como referente formal o si mantendrá un rol más difuso de coordinación hasta el retorno de Juan Álvarez Pinto a la intendencia, prevista para marzo de este año. Esa indefinición refuerza la percepción de conducción fragmentada en uno de los sectores más relevantes para la economía local.

Otros nombres circulan sin precisiones. El de Nicolás Mancilla, hoy con cargo provincial y responsable de la Casa del Poeta, aparece como otro de los posibles regresos al gabinete municipal, aunque sin un rol claro. Su antecedente como responsable de Prensa municipal vuelve a poner el foco en esa área (ahora secretaría de Comunicación y Eventos) actualmente conducida por Gonzalo Mastronardi, cuya gestión es claramente deficiente. Puertas adentro, se habla de una comunicación predecible, con bajo nivel de credibilidad y escasa capacidad para ampliar el diálogo más allá de un esquema estrictamente alineado con la gestión.

A este cuadro se suma una incógnita: qué decisión se tomará respecto al área de Servicios Públicos, uno de los sectores más cuestionados por la comunidad, luego de que el se le solicitara la renuncia de funcionarios de segunda y tercera línea. Cualquier cambio en esa área tendría un impacto directo en la vida cotidiana de los vecinos.

En conjunto, los posibles reacomodamientos reflejan más que simples ajustes administrativos. Muestran una gestión que busca reordenarse en medio de tensiones internas, con decisiones que parecen responder a urgencias políticas antes que a una planificación consolidada. Mientras los nombres se mueven y las confirmaciones no llegan, la incertidumbre se instala como un rasgo persistente del presente político en Villa de Merlo.

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