2026-03-31

Otro relato que se cae

“Una vergüenza”: en Merlo denuncian abandono y desinterés hacia los veteranos de Malvinas

A horas de un nuevo 2 de abril, la Argentina vuelve a detenerse para recordar. No es una fecha más, es una herida abierta. Ese día, en 1982, jóvenes argentinos desembarcaron en las Islas Malvinas con la convicción, o la imposición, de recuperar una soberanía arrebatada en 1833. Lo que siguió fue una guerra breve, pero devastadora.

Fueron apenas dos meses y medio. Alcanzaron para dejar 649 argentinos muertos. Alcanzaron para que más de 500 veteranos, años después, no pudieran seguir viviendo con lo que habían visto y sufrido. Alcanzaron para marcar a generaciones enteras.

Muchos de esos soldados eran chicos. Tenían frío. Hambre. Miedo. Sin equipamiento adecuado, sin directivas claras, en condiciones precarias. Enfrente, una potencia militar. Atrás, un país en crisis.

Hoy, más de cuatro décadas después, la guerra terminó. Pero el dolor no.

Y ese dolor, lejos de ser contenido, vuelve a sentirse en carne viva en la Villa de Merlo.

Cuando todo era un sueño

La historia, como tantas veces, empezó con emoción. Primero fue el anuncio. Luego, el acto. Después, la firma. En 2022, a días de cumplirse los 40 años de la guerra, se presentó el anteproyecto del Parque “Héroes de Malvinas”. Fue en el bar “El Tula”, con autoridades, vecinos y veteranos. Se hablaba de memoria, de homenaje, de un espacio propio.

Un año después, en abril de 2023, ese proyecto se formalizó. El municipio firmó el comodato de cesión de tierras por diez años para la creación del Parque, sobre la Ruta 1.

Hubo fotos. Hubo palabras. Hubo gestos. Se plantaron árboles, con familias de veteranos, chicos de escuelas, instituciones locales. Se habló de comunidad, de futuro, de memoria viva.

“Es un sueño tener este espacio”, decían entonces. Desde el municipio, sostenían que sería “un lugar de encuentro”, un espacio para honrar a los héroes y mantener viva la causa Malvinas para las nuevas generaciones.

El proyecto incluía un museo, monumentos, un mirador, bicisenda, mástil, e incluso la posibilidad de instalar un avión del Ejército Argentino. También se proyectaba presencia institucional en el predio.

Todo indicaba que, finalmente, los veteranos tendrían su lugar.

Qué pasó después

Pasó el tiempo. Los años. Y, según denuncian hoy, no pasó nada más.

El presidente del Centro de Veteranos del Valle del Conlara, Jorge González, lo resume a ECN con una mezcla de bronca y tristeza: “Quedó todo en promesas”.

Casi cuatro años después del anuncio inicial y a tres de la firma del comodato con el Centro de Veteranos del Valle del Conlara, el predio sigue sin desarrollarse. No hay parque. No hay museo. No hay infraestructura. No hay mantenimiento.

Lo que sí hay, dice González, es “abandono”.

La escena que terminó de desatar el conflicto ocurrió en las últimas horas. A horas del 2 de abril, fueron al lugar junto a un medio local para una entrevista. Lo que encontraron fue un espacio descuidado, con pasto alto y sin condiciones mínimas para el acto que se desarrollaría el próximo jueves.

“Ni siquiera está en condiciones para que alguien vaya a dejar una flor”, dijo González.

La bronca acumulada

Pero el predio es solo una parte del problema. El reclamo viene de años.

El centro de veteranos no tiene sede propia desde su creación en 2011. Se reúnen en un espacio prestado. Se sostienen con el aporte de sus propios integrantes. Han pedido ayuda en reiteradas ocasiones, sin respuestas concretas.

A eso se suma la histórica maratón “Héroes de Malvinas”, que se realiza en la localidad desde hace más de 20 años.

Según González, el evento utiliza el nombre en homenaje a los excombatientes, pero nunca generó un beneficio real para el centro. “En 20 años no recibimos nada. Ni siquiera lo más básico”, aseguró.

“Nunca el veterano recibió absolutamente nada, ni siquiera una resma de papel por parte de la municipalidad. Y recaudan dinero porque se cobran las inscripciones para los participantes y se dan premios onerosos para los competidores. A nosotros siempre nos despiden con una plantita y nos vemos el año que viene”, dijo el ex combatiente y siguió: “En este caso, como presidente, yo he solicitado que se nos tenga en cuenta, y ellos han accedido el año pasado a poder colaborar con el centro de veteranos. Dijeron, ‘bueno, le vamos a comprar banderas, le vamos a comprar un atril para ceremonias, un equipo de sonido, para colaborar con el centro’. Llegó mitad de año, se solicitó justamente a las autoridades qué había pasado con las promesas, y bueno, llegamos a este año, en el cual se comunican conmigo para poder justamente organizar la maratón de Héroes de Malvinas, y yo le dije que no, este año la maratón la hagan pero sin los Héroes de Malvinas”.

“Basta”

La visita al predio, en la antesala de una fecha tan sensible, fue el límite. “Ayer fue la gota que rebalsó el vaso”, contó González, quien adelantó que la organización no participará más en actos organizados por el municipio de Villa de Merlo. “Nos están faltando el respeto todo el año”, expresó a este medio.

A horas del 2 de abril, la realidad es imposible de ignorar. Mientras en todo el país se preparan homenajes, actos y discursos, hay veteranos que sienten que el reconocimiento no pasa de lo simbólico. Que el “sueño” que alguna vez les prometieron quedó en palabras. Que la memoria se declama, pero no se sostiene.

Y entonces la pregunta vuelve: ¿qué significa realmente recordar?

Porque Malvinas no es solo una fecha. No es solo un acto. No es solo una promesa. Malvinas son ellos: los que volvieron, los que no, los que siguen peleando.

Y a horas de un nuevo aniversario, esa pelea sigue siendo contra el olvido.

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