Jabalíes en Traslasierra: una amenaza que crece y afecta al ambiente y las rutas
El Valle de Traslasierra y las Altas Cumbres atraviesan una problemática ambiental que se profundiza con el crecimiento de la población de jabalíes. El avance del jabalí europeo (Sus scrofa) y de ejemplares producto de su cruza con cerdos domésticos genera impactos sobre los ecosistemas, la producción rural y la seguridad vial.
La especie fue introducida en Argentina a comienzos del siglo XX con fines de caza deportiva y, con el paso del tiempo, se extendió por distintas zonas del país. Su capacidad reproductiva y la ausencia de depredadores naturales favorecieron su expansión en las sierras cordobesas.
En Traslasierra, la presencia de estos animales es señalada especialmente en sectores del Parque Nacional Quebrada del Condorito, el Parque Nacional Traslasierra y la Reserva Natural Chancaní.
Uno de los principales impactos se produce sobre el suelo. Los animales remueven grandes superficies con el hocico en busca de raíces, insectos y otros alimentos. Este comportamiento altera la cobertura vegetal de la Pampa de Achala y puede afectar la capacidad del terreno para retener agua. También se advierte sobre la depredación de nidos de aves autóctonas.
La problemática alcanza además a las rutas. El cruce de ejemplares sobre la Ruta Provincial E-34, conocida como Camino de las Altas Cumbres, y la Ruta Provincial 28 representa un riesgo para quienes circulan por esos corredores. Los animales adultos pueden superar los 150 kilos, por lo que una colisión puede provocar importantes daños en los vehículos y lesiones de gravedad.
A esto se suman los perjuicios para los productores. Los jabalíes pueden romper alambrados y afectar cultivos, especialmente plantaciones de maíz. También existe preocupación sanitaria debido a que los animales pueden portar enfermedades como triquinosis, tuberculosis y brucelosis, particularmente ante situaciones de faenamiento y consumo sin controles.
Una problemática que genera debate
Córdoba mantiene habilitada la caza deportiva y de control del jabalí, considerado una especie exótica invasora y plaga. En algunas áreas también se utilizan jaulas trampa para intentar reducir la población.
Sin embargo, la extensión y las características del territorio serrano dificultan el control de una especie que continúa expandiéndose. La discusión plantea un desafío para las autoridades y especialistas: reducir el impacto de una población invasora sin profundizar el daño sobre los ambientes naturales de Traslasierra.
Información: Radio Verdad.