Terremoto político en Merlo: el Concejo rechazó los tres pedidos de endeudamiento
El oficialismo de Villa de Merlo recibió este jueves un duro golpe político. El Concejo Deliberante rechazó las tres iniciativas de financiamiento impulsadas por el Ejecutivo y dejó al gobierno municipal sin ninguno de los avales que buscaba para obras, equipamiento y gastos corrientes. Los tres proyectos cayeron por cinco votos contra cuatro.
El resultado no solo frustró el paquete financiero por hasta $1.900 millones.
Jorge Cornejo, concejal de Avanzar que hasta ahora venía acompañando habitualmente las iniciativas del gobierno de coalición, se sumó a los votos negativos.
La sorpresa fue visible en el recinto. Las expresiones de los concejales reflejaron que el desenlace no era el que esperaban ni el oficialismo ni la oposición. La derrota llegó, además, después de una semana de tensión por las cuentas municipales y del fuerte enfrentamiento entre Rodríguez y Cornejo en la Comisión de Economía y Gobierno.
Una derrota que venía tomando forma
La discusión había escalado días antes, cuando Rodríguez concurrió a la comisión para explicar las tres operaciones financieras. Allí, Cornejo cuestionó la información presentada, reclamó documentación sobre la situación económica municipal y apuntó contra la ausencia del secretario de Gestión Administrativa y Finanzas, Francisco Leiva, quien había sido convocado y no asistió.
El intercambio con Rodríguez terminó convirtiendo a Cornejo en uno de los protagonistas de la discusión política. Este jueves, su posición dejó de ser solo una confrontación verbal, ya que votó contra los tres proyectos y contribuyó a que el oficialismo perdiera todas las votaciones.
"Estoy totalmente de acuerdo en no endeudar al pueblo", sostuvo el edil al anticipar que no acompañaría las iniciativas. Su voto tuvo un significado particular porque no se trató de un concejal que habitualmente se ubicara en las filas opositoras, sino de alguien que había respaldado las propuestas del gobierno de coalición. En declaraciones a los medios a la salida del recinto fue aún más tajante: "Yo no voy a ser cómplice de lo que está pasando".
La votación no alcanza por sí sola para afirmar que exista una ruptura definitiva, pero sí marca un cambio concreto en el comportamiento legislativo de Cornejo. El Ejecutivo ya no pudo contar con su apoyo automático en un paquete que consideraba importante para la gestión.
Tres proyectos bajo la lupa
El paquete financiero que el Ejecutivo llevó al Concejo Deliberante contemplaba tres operaciones por hasta $1.900 millones: una financiación de hasta $1.000 millones para obras y bienes de capital, un leasing de hasta $500 millones con el Banco Hipotecario para incorporar maquinaria y equipamiento, y un descubierto de hasta $400 millones en el Banco Supervielle para afrontar obligaciones corrientes, entre ellas el pago de salarios.
La oposición cuestionó que la documentación presentada no permitía conocer con precisión las condiciones de las operaciones, los costos finales ni los compromisos que asumiría el municipio. Los reparos apuntaron tanto a la falta de detalles sobre las obras previstas como a la posibilidad de recurrir a deuda para cubrir gastos cotidianos.
En el caso de la financiación para infraestructura, uno de los principales cuestionamientos fue la ausencia de un plan de inversión que identificara las obras, sus presupuestos y los criterios para definir las prioridades. Aunque el proyecto enumeraba destinos posibles, los concejales que votaron en contra consideraron que esa información no alcanzaba para evaluar el alcance de la autorización solicitada.
La concejala del Frente Justicialista, Lucía Miranda, insistió en que el Ejecutivo debía presentar precisiones antes de pedir autorización para endeudarse.
“Lo que nosotros pedíamos era un plan de inversión, un plan de cómo se iba a hacer, qué obra es lo que se iba a hacer y cuánto iba a salir”, planteó durante el debate.
Miranda también cuestionó la explicación oficial sobre el ordenamiento de las cuentas municipales y sostuvo que aprobar las iniciativas sin contar con la información reclamada implicaba darle al Ejecutivo un margen de decisión demasiado amplio.
El descubierto para afrontar gastos corrientes
El proyecto que contemplaba un descubierto de hasta $400 millones en el Banco Supervielle concentró buena parte de las objeciones. La operación, según las condiciones informadas durante el tratamiento, contemplaba una tasa del 28% y un plazo máximo de 30 días. Su objetivo era cubrir obligaciones corrientes, entre ellas los salarios municipales.
Desde el oficialismo defendieron la necesidad de contar con esa herramienta financiera frente al desfasaje entre los tiempos de ingreso de los recursos y las fechas de vencimiento de las obligaciones. Sin embargo, los concejales que rechazaron la propuesta cuestionaron que el municipio recurriera a deuda de corto plazo para afrontar gastos habituales.
Daniel Orué, del Socialismo Merlino, planteó que el control legislativo no debía interpretarse como un intento de perjudicar al gobierno, sino como una responsabilidad frente al uso de los recursos públicos. También cuestionó la información financiera presentada y la falta de documentación respaldatoria suficiente para evaluar la situación económica.
El leasing por hasta $500 millones para la adquisición de maquinaria y equipamiento tampoco consiguió los votos necesarios. Entre los reparos se mencionó la falta de precisiones sobre el costo total de la operación, sus condiciones de contratación y los compromisos que asumiría el municipio.
La defensa del Ejecutivo no alcanzó
Durante la sesión, María José Álvarez defendió la financiación destinada a obras y equipamiento. Sostuvo que la autorización solicitada no implicaba tomar deuda de manera inmediata ni habilitaba al municipio a utilizar esos fondos para gastos corrientes, sino que permitiría analizar alternativas para concretar inversiones.
La presidenta del Concejo Deliberante, Patricia Morandé, también propuso incorporar un mecanismo de control para que, una vez definidas las condiciones del financiamiento, el Ejecutivo regresara al cuerpo con información concreta sobre la entidad bancaria, los intereses, las obras y la capacidad de pago.
La modificación no prosperó y el proyecto original terminó rechazado. La discusión dejó expuesta una diferencia central: mientras el oficialismo defendió la necesidad de contar con herramientas para financiar obras y afrontar compromisos, los concejales que votaron en contra reclamaron mayor precisión sobre el destino del dinero y las condiciones de devolución.
Así votó cada concejal
Las tres iniciativas se sometieron a votación por separado y todas tuvieron el mismo desenlace, cinco votos negativos contra cuatro positivos. De esta manera, el Ejecutivo no consiguió ninguna de las autorizaciones financieras que había solicitado.
Por la negativa votaron Lucía Miranda, del Frente Justicialista; Ana Laura Ferrarotti, de Colectivo Comechingones; Daniel Orué, del Socialismo Merlino; Mauricio Lamas, de La Libertad Avanza; y Jorge Cornejo, de Avanzar.
En tanto, acompañaron los proyectos María José Álvarez, Lucas Di Diego, Magdalena Albornoz y Patricia Morandé, presidenta del Concejo Deliberante.
La coincidencia en los tres resultados dejó al descubierto que el oficialismo no logró reunir los respaldos necesarios para aprobar ninguna de las operaciones. El voto de Cornejo tuvo especial relevancia política: el concejal que venía acompañando habitualmente las iniciativas del gobierno de coalición se ubicó esta vez junto a quienes rechazaron el endeudamiento.
El municipio se quedó sin las tres autorizaciones solicitadas y el resultado abrió interrogantes sobre cómo buscará el Ejecutivo afrontar las necesidades financieras que había planteado ante el Concejo. La votación también dejó una señal para la dinámica política local: en una discusión clave para la gestión de Rodríguez, el respaldo de uno de los espacios que integran la coalición gobernante ya no estuvo garantizado.