Gestión del humo
Silencio, distancia y cero empatía: Día del Empleado Municipal en Villa de Merlo
En otros tiempos, la fecha era motivo de celebración. Había una fiesta, un reconocimiento, o al menos la confirmación de un bono que, aunque simbólico, representaba un gesto de cercanía y respeto.
Hoy, los municipales de Merlo trabajan con sueldos por debajo de la línea de indigencia, sin certezas y con una conducción alejada de sus realidades cotidianas. Lo que antes era una tradición compartida se transformó en una muestra de distancia y desinterés. La empatía, que debería ser un valor esencial en la gestión pública, parece haberse evaporado.
Mientras tanto, el municipio organiza pequeños eventos para mostrar “movimiento” y proyectar una imagen activa. Pero detrás de esa fachada, los empleados sienten el desgaste de una gestión más preocupada por las apariencias que por el bienestar de quienes hacen posible el trabajo diario.
Merlo se muestra cansado, con una administración que acumula improvisaciones, descontento y desconexión con su propia gente.
El 8 de noviembre será más que una fecha: será el reflejo de lo que esta gestión realmente piensa de sus trabajadores. No se trata de un agasajo, un bono o una fiesta; se trata de respeto, reconocimiento y coherencia. Y si ni eso pueden ofrecer, quedará claro que el discurso de cercanía fue solo eso: palabras vacías de una gestión que perdió el rumbo y la empatía.