Una obra de Juan Carlos Ortega, podrida y partida en el ingreso a Villa de Merlo
En el ingreso a la Villa de Merlo, frente a la oficina de Turismo de la rotonda de acceso, una escultura de Juan Carlos Ortega se encuentra hoy en un estado que duele. La obra, realizada en madera por uno de los artistas más representativos de la identidad local y provincial, está podrida y partida. No es una metáfora, literalmente la madera se deshizo y el deterioro es visible para cualquiera que preste un poco de atención.
Juan Carlos Ortega fue escultor, poeta y compositor. Nació en Merlo, dejó su marca en la cultura provincial y fue reconocido como Ciudadano Ilustre en 2017. Falleció en 2018, pero su obra permanece como testimonio de una mirada artística profundamente ligada a la naturaleza y a la comunidad.
La escultura emplazada en el ingreso a la Villa de Merlo no se deterioró de un día para otro. La madera se fue pudriendo a la vista de todos, hasta partirse. Para Isidro Ortega, hijo del artista, no se trata de un hecho inevitable ni accidental.
“El abandono también es una forma de decidir”, afirmó, y fue claro: la obra de Juan Carlos Ortega no se arruinó sola. “El tiempo y el clima son inevitables; la desidia y la falta de cuidado, no”, sostuvo.
El hijo del artista remarcó que la escultura no era un objeto decorativo más. “No era solo madera tallada. Era identidad, memoria, cultura y respeto por el medio ambiente”, dijo, y cuestionó que esos valores se enuncien con frecuencia, pero se diluyan cuando se trata de sostenerlos en el espacio público.
El reclamo apunta a las responsabilidades institucionales. Según expresó, son los funcionarios municipales y provinciales quienes deben garantizar el cuidado del patrimonio cultural y natural. “No hacerlo es una decisión, y sus consecuencias las pagamos todos”, señaló.
La obra, un homenaje al poeta Antonio Esteban Agüero con un verso tallado de “Epilogo de la golondrina”, está ubicada en un punto clave de la ciudad, como carta de presentación de Merlo. El deterioro expuesto en ese lugar vuelve visible una problemática que no es nueva: la falta de cuidado del patrimonio cultural.
“Ojalá que el 2026 los encuentre trabajando con mayor compromiso, entendiendo que gobernar no es inaugurar ni posar para la foto, sino sostener, preservar y proyectar”, expresó Ortega, y cerró con una frase que resume el reclamo: “Que podamos, de una vez por todas, discutir mejoras y no abandonos”.