2026-06-08

Indio eterno: una despedida que ya forma parte de la historia argentina

La despedida de Carlos "Indio" Solari ya forma parte de esas postales que quedan grabadas en la memoria colectiva. Entre banderas, canciones y lágrimas, cientos de miles de personas llegaron este domingo hasta el Microestadio Gatica de Villa Domínico, en Avellaneda, para rendir homenaje al artista que durante cuatro décadas le puso voz a varias generaciones de argentinos.

El velorio comenzó una hora antes de lo previsto debido a la magnitud de la convocatoria. Desde temprano, las filas ocuparon kilómetros de calles y avenidas. En el momento de mayor concurrencia, la cola para ingresar alcanzó unos ocho kilómetros de extensión, mientras miles de seguidores aguardaban durante horas para pasar frente al féretro.

 

Las puertas permanecieron abiertas durante más de 18 horas. Se cerraron pasadas las 4 de la madrugada y a las 6 el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires informó que, luego de retirarse los últimos seguidores, la familia decidió finalizar la despedida pública.

 

 

La jornada estuvo atravesada por la lluvia y las bajas temperaturas, aunque eso no impidió que la multitud se mantuviera firme. Familias enteras, jóvenes que descubrieron sus canciones años después de la separación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y seguidores que acompañaron toda su trayectoria compartieron un mismo sentimiento, el de despedir a un artista que trascendió la música para convertirse en un símbolo cultural.

El fallecimiento de Solari, ocurrido el viernes a los 77 años como consecuencia de un accidente cerebrovascular, provocó una conmoción que se extendió mucho más allá del mundo del rock. Durante las últimas horas se multiplicaron los homenajes en distintos puntos del país y también en el exterior.

 

 

La imagen final dejó una postal difícil de repetir, una fila interminable de personas avanzando  para despedir en esa "Capilla ardiente" al músico que construyó una de las historias más singulares de la cultura popular argentina. Porque para muchos, el Indio no fue solamente un cantante. Fue una bandera, una identidad compartida y una voz capaz de atravesar generaciones.

Y así, entre canciones, abrazos y silencio, terminó la última misa. Pero no la leyenda.

 

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