2026-07-13

Radiografía del turismo en Merlo: reservas en caída y expectativas por el piso

Detrás de los porcentajes que se difunden en los despachos oficiales, existe una realidad silenciosa que no entra en las estadísticas. Para conocer el estado real del motor económico de la Villa de Merlo en pleno receso invernal, El Corredor Noticias llevó a cabo un relevamiento directo con referentes del sector turístico.

A través de la consulta a prestadores de cabañas, departamentos y hotelería independiente, este medio cruzó planillas de reservas, costos de servicios y tarifas vigentes. Los resultados desarmaron el optimismo del último balance municipal (que tras las consultas de este diario debió ajustarse a un 69,35%) y volvieron a encender una alarma que, lejos de ser nueva, expone la profundización de un desgaste crónico en el sector.

Los datos, pero sobre todo los crudos testimonios de quienes sostienen la actividad en la Villa, revelan un escenario de reservas en cero de cara al inicio de las vacaciones de invierno de Provincia y Ciudad de Buenos Aires (el principal mercado emisor de Merlo) y el cansancio extremo de una industria al límite de sus fuerzas.

"Los contingentes no son parámetro"

El primer desajuste entre las estadísticas oficiales y la realidad de los alojamientos locales radica, según explican, en una distorsión metodológica, ya que los establecimientos que operan con contingentes cerrados o turismo social de jubilados no reflejan la salud económica del destino.

"Ellos trabajan con el turismo ultra subsidiado, con colectivos que vienen cerrados de antes. Esa no es la realidad del destino ni de las 13.000 plazas de Merlo", detallan los prestadores independientes consultados por este diario.

Al aislar ese nicho cerrado, el relevamiento de ECN expone que, durante el último fin de semana largo, la realidad de empresarios hoteleros y cabañeros tradicionales fue de subsistencia. Hubo complejos que no lograron alquilar ni una sola unidad, mientras que otros sobrevivieron con niveles de ocupación de entre el 20% y el 30%. En simultáneo, si bien existieron otros que manifestaron haber trabajado con muy buena capacidad durante esos tres días de feriado, todos coinciden en el mismo diagnóstico, que fue un alivio efímero y después de eso no quedó más nada.

Los números propios que aportaron ilustran esa caída abrupta entre el feriado y lo que viene después. "Yo trabajé al 90% durante el fin de semana largo. Desde ahora hasta fin de mes tengo un 50% de ocupación", contó uno de ellos. Otro fue más categórico: "Este fin de semana completé todas las unidades. Desde hoy no tengo una sola reserva". Un tercero detalló el cálculo con precisión: "Tengo cinco unidades y 18 plazas. De las 150 noches disponibles hasta fin de mes tengo ocupadas apenas 44. Eso representa un 29,3%".

"Lamentablemente, el nivel de consultas y reservas a futuro es prácticamente nulo, no hay, es inexistente. No sé cuál es el problema. Ya no es una cuestión de precio, sino que la demanda está totalmente planchada, está muerta. No tengo una respuesta, no tenemos una solución", sentenció un hotelero, al advertir que la inviabilidad operativa ya empuja al sector al borde del abismo: "Muchos vamos a tener que bajar la cortina de los establecimientos y ver qué hacemos, porque así ya no se puede seguir".

El espejismo de la Avenida del Sol

El flujo peatonal y vehicular en el centro comercial y polo gastronómico de la ciudad durante las tardes y noches suele utilizarse como indicador de éxito estacional. Sin embargo, la explicación sobre esta tendencia es unánime, ya que, para los prestadores, se trata de un turismo de cercanía que no genera pernoctaciones ni consumo real.

"Ves movimiento a la noche porque la gente de la Costa de los Comechingones, de Traslasierra o de Santa Rosa no tiene casi centro en sus pueblos y viene a dar una vuelta acá. Pero el segmento medio, el que consumía y se alojaba, desapareció de Merlo. Hoy nos queda el que tiene mucha plata y no viene acá, o el que no tiene un mango y te para uno o dos días con lo justo. Tenemos las tarjetas de crédito no en rojo, en bordó; las usamos para comer, para la farmacia o para la nafta. Y en los grupos de WhatsApp estamos todos iguales o peor", relata con angustia la dueña de un complejo de cabañas.

Tarifas de remate frente a la asfixia de los costos fijos

La hipótesis de que la Villa de Merlo se ha convertido en un destino inaccesible queda desestimada al analizar el panorama tarifario relevado por este medio. En la realidad diaria del sector, los prestadores insisten en que “se hace un esfuerzo enorme” para congelar, reducir y hasta resignar márgenes de ganancia en un intento desesperado por captar la demanda de cara a lo que queda del receso invernal.

Hoy la oferta local es diversa: se pueden encontrar departamentos para dos personas partiendo desde los $60.000, opciones para cuatro personas desde los $80.000, y cabañas equipadas para seis personas en torno a los $120.000. Estos valores lógicamente fluctúan, con opciones más accesibles o tarifas más elevadas, según la calidad, los servicios y los amenities que ofrezca cada establecimiento.

A pesar de esta flexibilidad, los teléfonos no suenan. Muchos prestadores concuerdan que este escenario es “peor que la pandemia”. En aquel entonces, con la actividad paralizada, existía algún tipo de auxilio estatal, prórrogas o postergaciones; hoy, con las puertas abiertas pero con una facturación prácticamente nula, no existe ningún beneficio ni exención impositiva, por lo que los impuestos, tasas municipales y servicios comerciales se deben seguir pagando enteros y al día.

Seguir bajando las tarifas para competir en un mercado recesivo significa financiar el alojamiento a pérdida frente a costos cada vez más caros, como el de la energía comercial y el gas envasado.

"La gente te llama y te dice 'soy jubilado, ¿qué precio me hacés por siete días?'. Nosotros no podemos financiarle las vacaciones a todo el mundo a costa de nuestra propia quiebra. Hoy el único tema es laburar solo para pagar las cosas", reclaman desde el sector privado.

"Hoy soy dueña, mucama y contadora"

El ajuste se mide en pesos y también en el impacto físico y psicológico de los propietarios, quienes para evitar el cierre debieron prescindir de personal de limpieza, mantenimiento y servicios profesionales, entre ellos contables o marketing.

"Junio fue aniquilador. Tuve que aprender a generar el VEP (Volante Electrónico de Pago), a hacer recategorizaciones y declaraciones juradas porque el contador sigue aumentando. Con las redes sociales lo mismo; ahora armo los flyers y manejo Meta sola. Hoy soy dueña, administradora, mucama, lavo, cuelgo, doblo, llevo los números y hago la publicidad. Estamos todos en un pozo depresivo con esta situación, preguntándonos cuándo miércoles va a mejorar", confiesa una cabañera que además sostiene otro emprendimiento familiar para generar ingresos diarios.

Un diagnóstico necesario para el futuro de la Villa

Los datos y testimonios recolectados por El Corredor Noticias demuestran que la distancia entre las cifras oficiales del Municipio y las planillas de los prestadores no es un simple debate técnico; es un síntoma de la falta de diagnóstico y de un plan de contingencia conjunto para la principal industria de la región.

Con el receso escolar de Buenos Aires a la vuelta de la esquina y expectativas casi por el piso, el desánimo caló tan hondo en los prestadores históricos que la crisis ya trascendió lo económico para convertirse en un quiebre de arraigo.

"Yo hace 25 años que estoy en Merlo. Elegí este lugar para vivir. Pero la realidad es que ya no quiero invertir más acá, me dan ganas de irme", lamentó una de las fuentes consultadas.

 Nota de Redacción: la mayoría de los prestadores consultados para esta nota pidió expresamente reserva de identidad, por temor a represalias comerciales o administrativas. El Corredor Noticias accedió a esa condición para garantizar que pudieran hablar con libertad sobre su situación real.

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