Los desafíos de Claudio Poggi
Cuando los pueblos hablan, deben ser escuchados. Claudio Poggi fue electo por diversos motivos: su gestión entre el 2011 y el 2015, el apoyo de otros partidos, su liderazgo indiscutido y por muchos errores del gobierno que encabeza Alberto Rodríguez Saá.
El panorama que le espera a Poggi no es sencillo, el Senado estará gobernado por el justicialismo (6 a 3) y en Diputados aún no están los números finales, pero es evidente que será parejo. El primer escollo será decidir si aprovecha los primeros cuatro meses hasta que comiencen las sesiones para gobernar con decretos y establecer el modelo que quiere. O si, por el contrario, convoca a sesiones extraordinarias para negociar su gobernabilidad e implementa cambios paulatinos.
La presidencia de la cámara de Senadores, que estará en manos del vicegobernador Ricardo Endeiza, será clave para negociar con el Justicialismo que, aunque tenga 6 sobre 9, no tiene ninguno de los departamentos principales como son Pueyrredón, Pedernera y Junín.
En Diputados, el número puesto para ser Presidente, Gastón Hissa, gobernará la ciudad de San Luis. Será un importante trabajo para Poggi decidir quién asume ese lugar y que alianzas puede lograr para aprobar las leyes de su gobierno.
Otro de los puntos a tener en cuenta por el nuevo Gobernador, será definir su gabinete, que deberá estar integrado por miembros del radicalismo, a priori, y algunos otros partidos aliados. Si bien Poggi aseguró que primero vendrá la discusión nacional y luego la del armado del gobierno, no puede dormirse en los laureles.
EL armado de listas nacionales estará en el ojo de la tormenta. ¿A quien apoyará como Diputado y Senador Nacional? ¿Será Adolfo Rodríguez Saá candidato? Si esto ocurre ¿mantendrá la legitimidad que lo llevó al gobierno?
En su gobierno, Claudio Javier Poggi comenzará muy desde atrás: deberá bajar índices de pobreza e indigencia en un contexto nacional dificilísimo e incierto, tendrá que enfrentar a un peronismo dispuesto a todo con tal de recuperar el poder, afrontará un gobierno con la esperanza de lo que fue, pero con la urgencia de que sea ya, y muy probablemente no sean válidas las excusas de la pesada herencia.
El gobernador electo deberá seguir muy de cerca la situación financiera de la provincia, así como trabajar urgentemente en un plan de seguridad, políticas de contención social y generación de empleo, y particularmente en la Villa de Merlo encontrar una solución a la crisis hídrica.
En su campaña Poggi fue claro, pero si no asume el 10 de diciembre con una batería de medidas para cumplir lo que prometió, el peronismo estará listo para salir a comérselo vivo.