Ni al arroyo tranquilas: alerta por exhibiciones obscenas en Merlo
Una joven radicó una denuncia en la Comisaría 26 tras vivir una situación de violencia sexual en la Reserva Florofaunística de Rincón, en Villa de Merlo. Según relató, mientras compartía una tarde de mates junto a una amiga en el arroyo El Molino, un hombre apareció desnudo, se acostó sobre una piedra y comenzó a tocarse los genitales mientras las observaba. Ellas se alejaron al sentirse incómodas, pero el hombre las siguió y repitió la misma conducta, lo que las obligó a abandonar la zona.
El episodio ocurrió este martes por la tarde. Esa misma noche, la joven decidió hacerlo público a través de sus redes sociales, acompañando el relato con imágenes que registraron en el lugar. El posteo se viralizó rápidamente, pero también le trajo mensajes de descrédito y agresión. “Tuve que borrar y dejar solo una publicación porque la gente decía que él tenía ropa, que era mentira. Y fuimos nosotras las que pasamos el mal momento”, contó a El Corredor Noticias.
Tras la difusión del caso, varias personas se comunicaron con ella para advertir que el sujeto en cuestión habría protagonizado episodios similares en ese mismo lugar. “Me dijeron que también lo habían visto y que les pasó lo mismo”, señaló.
Al día siguiente, realizó la denuncia formal y entregó el material a la Policía. “En el momento no se me cruzó por la cabeza hacerla, estaba en shock. Pero después me escribieron muchas chicas que contaban haber vivido lo mismo. Me di cuenta de que era necesario denunciar para que haya un registro”, explicó.
No es la primera vez que se registran situaciones de exhibiciones obscenas o acoso en los arroyos y áreas naturales de Merlo. Cada tanto, se repiten los testimonios de mujeres que, solas o acompañadas, son perseguidas, observadas o violentadas por hombres que se sienten habilitados a invadir su intimidad.
El problema es que, aunque las exhibiciones obscenas constituyen un delito contra la integridad sexual contemplado en el Código Penal, la Justicia generalmente los considera “menores” y excarcelables. Sin embargo, los efectos no lo son, ya que generan miedo, limitan la libertad y reproducen una violencia sexual que muchas veces la sociedad minimiza o pone en duda.
La impunidad con la que estos hechos ocurren se explica, en parte, por la falta de presencia y control en los espacios naturales, pero también por una cultura que sigue responsabilizando a las mujeres cuando son víctimas. No hay “malentendidos”, hay violencia sexual. Y es urgente que las autoridades implementen medidas de prevención, recorridas y campañas que desalienten estas conductas antisociales.
“Todo esto no lo hice ni por valiente ni por justiciera -dijo a ECN-. Lo hice porque quería que otras personas supieran lo que pasa. Yo estaba con una amiga, somos más grandes y quizás podemos reaccionar, pero hay chicas más chicas que van solas al arroyo, y no sabés cómo puede terminar. Por eso conté lo que pasó, para que sepan y puedan cuidarse”.
Nota de redacción: Aunque la joven hizo pública la denuncia y dialogó con este medio, ECN decidió preservar su identidad para evitar su revictimización.