Nunca Más
Carpintería volvió a latir fuerte por Memoria, Verdad y Justicia
Este martes, la Plaza Manuel Zalazar de Carpintería volvió a ser escenario de una convocatoria masiva por los 50 años del golpe de Estado de 1976, en una jornada que reunió a vecinos de toda la región en torno a la memoria, la verdad y la justicia. La actividad, enmarcada en la 15° edición de “El Arte Convoca a la Memoria”, combinó expresiones artísticas, intervenciones públicas y una marcha que cerró el encuentro.
Desde la tarde, la plaza fue ocupada por familias, jóvenes y adultos mayores que participaron de pinturas colectivas, música y poesía.
En ese espacio también se hicieron visibles historias concretas. Entre los presentes estuvieron familiares de María del Carmen Barreda, la médica nacida en Villa de Merlo, asesinada durante la dictadura junto a su marido Fernando cuando cursaba un embarazo de casi nueve meses. Su historia fue recordada a través de imágenes y carteles.
Los discursos de organizaciones de derechos humanos, sindicatos y espacios culturales marcaron el tono de la jornada. Allí se reiteró que los crímenes de la dictadura fueron parte de un plan sistemático de terrorismo de Estado, se exigió sostener las políticas de memoria y se rechazaron los discursos que buscan poner en duda la magnitud de lo ocurrido.
También hubo cuestionamientos al municipio de Merlo por limitar la conmemoración local y retirar los pañuelos, símbolos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, colocados en en una intervención en la plaza Sobremonte.
La actividad incluyó una caravana desde Villa de Merlo hasta Carpintería y, ya de noche, una marcha que reunió a más de dos cuadras de personas alrededor de la plaza. Con pañuelos blancos, velas, carteles, cantos y tambores, la movilización expresó una presencia sostenida, en una fecha que volvió a convocar masivamente.
Mientras, en Plaza de Mayo, los organismos de derechos humanos leyeron un documento en el que reclamaron: “Son 30 mil y que nos digan dónde están”, y advirtieron sobre los riesgos de retrocesos en materia de derechos humanos. El texto reafirmó que se trató de un genocidio, recordó el funcionamiento de cientos de centros clandestinos y sostuvo que la desaparición forzada no pertenece al pasado.
A 50 años del golpe, la jornada dejó en claro que la memoria sigue siendo una construcción colectiva y una demanda vigente. La participación en Carpintería, en sintonía con lo ocurrido en todo el país, mostró que el reclamo por verdad y justicia continúa teniendo un fuerte anclaje social.