Se derrumba el relato oficial
Cambiar el foco para tapar lo que realmente pasa en Merlo
Villa de Merlo tiene varios problemas que requieren atención. Entre los más urgentes está la crisis económica nacional, que golpea con fuerza a una ciudad que vive del turismo, y el debate por el nuevo plan de Ordenamiento Territorial proyectado hasta 2050. Los análisis señalan que el gobierno local no logró instalar sus argumentos frente a la oposición ni a la comunidad.
Lo que sí encontró el oficialismo, en cambio, fue un tercer tema. Y lo activó con velocidad.
El origen
Todo arrancó en una entrevista radial pactada en la que el ministro de Turismo y Cultura Juan Álvarez Pinto llamó "ñoqui" a una trabajadora de la Universidad Nacional de los Comechingones y calificó a la institución de "absolutamente politizada". Así el intendente en licencia intentaba justificar por qué su gestión contrató a una consultora cordobesa para elaborar el plan de ordenamiento territorial, en lugar de recurrir a las universidades locales, que cuentan con el prestigio y las herramientas técnicas para hacerlo. Ante esto, Álvarez Pinto eligió descartar los argumentos técnicos y responder con ataques a la UNLC.
La réplica se organizó rápido
Lo que siguió fue una secuencia de exabruptos. Álvarez Pinto no solo es ministro e intendente en licencia, preside la UCR a nivel provincial. Sus funcionarios municipales y sus correligionarios responden a ese mismo espacio. Y en las horas siguientes, la misma línea de cuestionamiento hacia la universidad se replicó desde el municipio y llegó también a la Cámara de Diputados.
Quien salió a respaldar los ataques fue Bruno Mini, diputado provincial por el departamento Junín y ex jefe de Gabinete municipal. Mini construyó toda su carrera desde el activismo universitario y la Franja Morada, defendiendo centros de estudiantes y la educación pública. Ese mismo dirigente fue quien salió a poner en duda la legitimidad de la UNLC.
En una entrevista con Identia Comunitaria, Mini relativizó los dichos del ministro como una cuestión de "modales" y "estilo” y fue todavía más lejos. "La verdad es que la Universidad de los Comechingones va a tener que acreditar su legitimidad para opinar de determinadas cosas", afirmó el legislador.
El diputado también puso en duda la idoneidad de sus profesionales. "Por más que tenga el título de universidad, si la gente que está ahí no tiene la capacidad para hacer lo que están proponiendo, el interés es diferente y eso es lo que digo que discutamos", sostuvo.
Los cuestionamientos de Mini no se detuvieron ahí. El legislador apuntó contra los procesos de selección de personal de la UNLC e instaló sospechas sobre su realización. "¿Vos alguna vez viste cómo se seleccionan los nodocentes en la universidad? Yo tampoco, nunca vi una convocatoria para empleados, nunca vi una convocatoria para docentes, no conozco", dijo. Y remató con una frase que no pasó inadvertida. "Yo nací en Merlo y la verdad que docentes de los universitarios Comechingones no conozco ninguno", agregó.
El diputado cerró su intervención reivindicando la línea de cuestionamiento hacia la universidad. "Me permito aceptar cualquier tipo de crítica y discusión a qué hacen las universidades con los fondos públicos, a qué se destinan, a cómo se administran y a quiénes los administran, apoyo al 100%", aseveró.
Lo que el ataque intenta ocultar
Cada embate contra la UNLC busca desplazar de la agenda pública los temas que hoy concentran el debate en Villa de Merlo. La crisis del turismo, la falta de respuestas sobre la gestión y las controversias en torno al plan de ordenamiento territorial. Mientras el oficialismo centra su discurso en cuestionar a la universidad, evita dar explicaciones sobre una administración cada vez menos transparente, el golpe económico que sufre la actividad y un proyecto de ordenamiento que perdió respaldo en la discusión pública.
A esto se suma el desgaste de un relato oficial que muestra cada vez más dificultades para sostenerse. La pérdida de credibilidad aparece como uno de los principales desafíos para el gobierno municipal, en un contexto en el que comienza a perfilarse el escenario político de cara a las elecciones de 2027.