2026-02-24

Entre baches y pozos, el desgaste lo paga el vecino

Los reclamos se multiplican y llegan desde todos los puntos de Villa de Merlo. No se trata de una zona puntual ni de una sola calle. Los mensajes que recibe diariamente El Corredor Noticias describen calles asfaltadas con baches consecutivos, reparaciones que no resisten las lluvias y barrios con caminos de tierra donde los pozos y socavones se profundizan semana tras semana.

 

Calle Chumamaya (Foto enviada por lectores).

 

En algunos sectores pavimentados, los vecinos hablan de “un bache al lado del otro”. En calles de tierra, tras cada tormenta, el agua escurre formando hundimientos y canaletas profundas que convierten la circulación en una maniobra constante para evitar daños.

A esto se suman los reductores de velocidad. Los famosos lomos amarillos y negros, con forma trapezoidal, instalados en distintas zonas de la villa turística -que, cuando no están bien señalizados o se atraviesan sin reducir lo suficiente la velocidad- generan impactos bruscos que castigan directamente la mecánica de los vehículos.

Cada pozo, cada socavón, cada hundimiento y desnivel va sumando un deterioro que termina pasando factura.

 

María Mercau y Bv. Olivera, Barrio 207 (Foto enviada por lectores).

 

El taller como termómetro 

En diálogo con este ECN, un mecánico merlino advierte que el estado de los caminos ya se refleja en la cantidad y el tipo de reparaciones que llegan a su taller. “Son un desastre las calles. Vamos a tener que andar todos en 4x4, si no es imposible. Rompés todo”, resalta.

Según explica, los pozos, baches, socavones afectan principalmente el tren delantero, amortiguadores, bujes y rótulas, llantas y la alineación.

Con el paso del tiempo aparecen ruidos metálicos en la parte delantera, vibraciones en el volante e inestabilidad en la dirección. El desgaste no es inmediato, pero es progresivo. “Después se rompen las cubiertas y empiezan más problemas”, dice.

Los automóviles “chicos” -Fiat Cronos, Volkswagen Gol, Chevrolet Corsa, Fiat Uno- concentran la mayor cantidad de reparaciones. “Son los vehículos más comunes, de los que más circulan en Merlo. Y son los que más sufren”, señala el mecánico.

Las camionetas y SUV, por su estructura más robusta, resisten mejor. Pero en el parque automotor urbano predominan los autos compactos. 

¿Cuánto le cuesta a los vecinos circular por calles deterioradas?

El impacto económico no es menor. Consultado por los precios de reparación, el mecánico toma como ejemplos dos de los modelos más utilizados Merlo y detalla que reemplazar el tren delantero completo de un Cronos 2018 puede rondar los $420.000, incluyendo mano de obra. En tanto que cambiar amortiguadores delanteros y traseros en un Gol Trend puede alcanzar los $400.000.

Y esos valores pueden escalar según el vehículo y el precio de los repuestos.

En muchos casos, no se trata de una única reparación. La acumulación de golpes -pozos más reductores más calles socavadas- genera un desgaste sostenido que obliga a volver al taller.

Para muchas familias, el auto no es un lujo, es una herramienta de trabajo y una movilidad diaria. Y cada reparación representa un impacto directo en la economía del hogar.

 

Jaspe y Av. Carlos Gardel

 

Un problema que excede la circulación

El deterioro vial no solo complica el tránsito o genera malestar. Se convirtió en un factor económico. Las quejas vecinales apuntan a un mantenimiento que no alcanza y a obras que no perduran. Mientras tanto, en los talleres mecánicos crecen las consultas y las reparaciones asociadas al mal estado de las calles, con gastos que rondan el medio millón de pesos en vehículos de uso común.

En una ciudad donde la movilidad depende casi exclusivamente del automóvil, el estado de las calles dejó de ser un detalle para convertirse en una variable que impacta directamente en el bolsillo.

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